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El crimen, arte pop

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Ramón de España
Ramón de España

Periodista

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Obedeciendo a mi natural didáctico (o pelmazo), me permitirán que vuelva a darles la brasa conJake Arnott,aprovechando que se ha apuntado este año a los fastos de BCNegra. El señorArnottes el autor de una trilogía sensacional que, editada en España por Mondadori, no ha tenido la repercusión que merecía (a los ojos, por lo menos, de este humilde cronista). De ahí mi insistencia: créanme, amigos, se están perdiendo algo grande.

Centrada en las andanzas, explícitas o implícitas, de Harry Starks, un gangster gay delswinging Londonde los años 60, la trilogía en cuestión constituye un fresco espléndido de la cara oculta de una gran ciudad y su relación con la imagen pop que todos tenemos de ella desde los tiempos gloriosos de los Beatles y los Stones. En sus tres novelas,Arnott viene a decirnos que la chusma seguía a lo suyo mientras la banda sonora evolucionaba del Mersey beat al Acid house y el entorno social lo marcaban Wilson, Heath, Thatchero el primo tonto de esta,Blair.

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La trilogía deArnottllega hasta los años 90 -enCrímenes de película, un organizador deravesy traficante de pastillas acaba de asesor deBlair-, pero surge y se centra en los 70, cuando el inframundo londinense lo controlaban los sanguinarios hermanosKrayy el tan ficticio como fascinante Harry Starks. Directa o indirectamente, Starks recorre los tres libros y se convierte en nuestro guía particular por un universo criminal mucho más cutre que el norteamericano, pero no menos impactante.

TantoDelitos a largo plazocomoCanciones de sangrehan sido adaptadas por la BBC en sendas miniseries quela nostrapodría tener a bien emitir, que no solo de maestros, veterinarios yboletairesvive el telespectador catalán. Ah, y en el papel de Harry Starks brilla con luz propia el siempre inquietanteMark Strong.