REFLEXIONES SOBRE UN AUTOR INAGOTABLE

Manolo sale del limbo

El primer congreso sobre Vázquez Montalbán promueve su visibilidad

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ELENA HEVIA
BARCELONA

Hay desperdigados por todo el mundo, desde Oslo, en Noruega, hasta Auckland en Nueva Zelanda, fieles lectores de Manuel Vázquez Montalbán. Son profesores de universidad, hispanistas de tres continentes unidos ahora en la Asociación de Estudios que lleva el nombre del escritor y que están realizando en Barcelona, hasta el 3 de febrero, el I Congreso Internacional dedicado al narrador, periodista, ensayista, poeta y pensador, con el objetivo de abrir nuevas vías al estudio de su caleidoscópico trabajo.

¿Cómo se hubiera sentido Manolo -como le suelen llamar los ponentes en total cercanía- ante la posibilidad de convertirse en objeto académico? «Azorado», responde sin titubear Francesc Salgado, responsable de su antología periodística y coordinador del encuentro.

CALENTANDO MOTORES / El congreso también supone levantar el acta académica ante el inminente fin del plazo de esa década de invisibilidad que todo autor debe purgar tras su muerte. El purgatorio o el limbo de Vázquez Montalbán concluirá el año que viene cuando se cumplan 10 años de su muerte. Mientras tanto, los profesores calientan motores examinando con mimo todos los detalles: su compromiso de marxista «heterodoxo» o «pop», su técnica del colaje y la hibridación de géneros, la importancia de la música popular -una de las ponencias, de la argentina Marina Castrillo, analiza su amor por el tango-, el cine, el deporte -«¡Ay, que Manolo no llegó a disfrutar del Barça de Guardiola»-, se lamenta la profesora Mari Paz Balibrea, especialista en la faceta más ensayística montalbaniana- o su lúcido e irónico pesimismo: «La vida es como la escalera de un gallinero, corta y llena de mierda», escribía.

«Sus libros todavía sirven para interpretar el presente», afirma Balibrea, que recuerda como a la muerte del escritor alguien aseguró que «pocas personas cuando se van dejan un vacío tan lleno».

Pero no todo fue consenso en vida de Vázquez Montalbán. Parte de la crítica le consideraba comercial. «Manolo ya no está en manos de la crítica sino de los filólogos y los historiadores», asegura Francesc Salgado, que rebate su posible grafomanía. «Eso ya no importa. Con el tiempo caerán las obras rápidas y quedarán las importantes».

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El hispanista francés Georges Tyras fue, además de amigo, autor de una larga y modélica entrevista a Vázquez Montalbán. Una de las pocas ocasiones en las que el autor, proverbialmente tímido, habló de su intimidad. «No le gustaba expresar sus emociones en público y aceptó con generosidad hablar de su infancia». La ponencia de Tyras indaga en los aspectos biograficos que se ocultan en las novelas del autor -«Podría haber dicho a lo Flaubert, Carvalho soy yo»- y deja abierta la puerta a una biografía crítica que todavía no se ha escrito. «Sería un trabajo demasiado arduo porque habría que vincular su vida con más de 100 títulos», asegura.

La faceta más conocida del autor es la de sus novelas policiacas, que para Tyras son una suerte de clave secreta para comprender su novelística: «La intención de Manolo en toda su narrativa es desvelar, extraer la verdad y eso es lo que hace la novela policiaca. Se considera la novela policial como infraliteratura, pero Manolo no establecía fronteras genéricas en sus escritos».