Ir a contenido

Aniversario de un himno del rock

40 años de 'Smoke on the water'

La canción de Deep Purple cumple cuatro décadas de vida convertida en fetiche rockero

   JORDI BIANCIOTTO / Barcelona

En algunas tiendas de instrumentos musicales de cualquier lugar del mundo aún se puede ver un cartel con ese mensaje: «Prohibido probar las guitarras tocando Smoke on the water». El himno del hard rock grabado por Deep Purple hace 40 años ha servido para que varias generaciones se iniciaran con la guitarra eléctrica, y para que algunos dependientes desarrollaran profundas jaquecas y patologías obsesivas.

Como otros clásicos de la música, Smoke on the water surgió por accidente y no fue muy valorada ni por sus creadores ni por su discográfica. Se coló en el listado del álbum Machine head en el último momento y no fue seleccionada como single, privilegio que recayó en una canción hoy casi olvidada, Never before. Pero, tras su inclusión en el doble en directo Made in Japan (1972), su sencillo y obsesivo riff, tocado por Ritchie Blackmore con dos dedos, pulsando cada uno de ellos sendas cuerdas (nunca tocando acordes), fue adquiriendo un estatus de símbolo del rock duro, superando a Whole lotta love, de Led Zeppelin, y Paranoid, de Black Sabbath.

La canción se construyó por partes. Blackmore tenía el riff, de cierto parecido con el motivo instrumental de la bossa nova Maria moita, del brasileño Carlos Lyra (la similitud se aprecia, sobre todo, en el arreglo de la versión en inglés de Astrud Gilberto, Maria quiet), si bien el guitarrista afirmó muchos años después que se inspiró en las célebres notas introductorias de la Quinta sinfonía de Beethoven. Blackmore tomó nota del consejo de Pete Townshend, de The Who: «Haz las cosas sencillas y te ganarás al público». Pero la composición no cobró forma hasta que un hecho inesperado dio un vuelco a la grabación del disco, en Montreux.

En diciembre 1971, Deep Purple se había instalado en el casino de la ciudad suiza, que contaba con un auditorio, acompañado de la unidad móvil de grabación de los Rolling Stones. El 3 de diciembre, en vísperas del inicio de las sesiones, durante un concierto de Frank Zappa & The Mothers of Invention, una bengala lanzada por un asistente provocó un incendio que calcinó la sala. El grupo se reubicó primero en un teatro llamado Pavilion, y finalmente en el Grand Hotel, un establecimiento cerrado en temporada baja. En unos pasillos en forma de T se colocaron la batería y los demás instrumentos, y en esas circunstancias improvisadas se grabó Machine head. Una noche, Roger Glover, bajista de la banda, tuvo pesadillas con el incendio y se despertó sobresaltado y con unas sencillas palabras en la cabeza: humo sobre el agua.

Puede sonar cómico, pero así surgió el motivo de la canción, aunque, al principio, Ian Gillan, el cantante, no vio claro cantar un texto que podía tener un aire alucinógeno y ser interpretado como apología de las drogas. Retocaron la idea y optaron por contar en la canción la secuencia lineal de hechos que sucedieron esos días: «nos fuimos todos a Montreux», «no teníamos mucho tiempo», «un idiota con un bengala / quemó por completo el lugar», etcétera, con una mención honorífica a «funky Claude», es decir, Claude Nobs, el director del Festival de Jazz de Montreux, que les ayudó en su peripecia. «Smoke on the water / fire in the sky» («Humo sobre el agua, fuego en el cielo»).

El quinteto firmaba todas sus composiciones en equipo, una práctica fraternal que fue liquidada en 1973, cuando Blackmore se percató de que era el principal motor de ideas. Así, Smoke on the water está acreditada a los cinco miembros, si bien la música corresponde esencialmente a Blackmore, con posibles aportaciones de Glover y Jon Lord (teclados), y el texto, a Gillan. El batería, Ian Paice, difícilmente intervino. Smoke on the water se convirtió en el fetiche del grupo, que siguió interpretándola en sus siguientes etapas (por ejemplo, con la voz de David Coverdale) y también por las formaciones derivadas, como Rainbow y la Ian Gillan Band.

«YO TAMBIÉN PUEDO» / Pero, ¿es Smoke on the water la canción más influyente del grupo? Carlos Fernández, presidente del gallego Clube de Adictos a Deep Purple (reconocido por la banda y que publica la erudita Hush Magazine) cree que sí: «Animó a mucha gente joven a coger una guitarra y a pensar 'yo también puedo tocar rock'». Otro clásico, Highway star, acuñó el patrón veloz que inspiraría al heavy metal, pero no puede competir con Smoke... en universalidad.

Deep Purple luce hoy una versión devaluada, con Gillan, Glover y Paice. Blackmore se fue en 1993, y Lord, en el 2002. Los fans están en vilo por el cáncer de pancreas del teclista, de 70 años; se conjuran por su recuperación y por una última reunión para entonar, de nuevo, Smoke on the water. «Aún confío en que se haga realidad», suspira Fernández.