24 oct 2020

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TRIBUNA

Dotada de una excepcional voz y un aura especial

MANEL FORCANO

Montserrat Figueras tenía una voz excepcional que le permitió cantar un repertorio amplísimo. Abarcaba desde canciones mediterráneas, medievales, barrocas, renacentistas y hasta contemporáneas, aunque se dedicó menos a estás últimas. Llevó a cabo la ingente tarea de recuperar un patrimonio olvidado como han hecho otros grandes músicos europeos. Nuestra deuda hacia Montserrat es enorme ya que sin ella, quizá, ni sabríamos de la existencia de cierta música.

Es la persona que más ha interpretado el Cant de la sibil·la y que más versiones diferentes ha grabado. Maria del Mar Bonet ha renovado la tradición mallorquina del Cant de la sibil.la pero Montserrat Figueras fue quien más se volcó en él desde el punto de vista musicológico, dando a conocer las sutilezas que diferencian la obra en sus diferentes versiones: castellana, gallega, occitana, latina, catalana...

Como artista fue una soprano reconocida, venerada, seguida no solo en Europa sino en el mundo entero. Más allá de poseer una técnica vocal extraordinaria y un control exquisito de su voz, Montserrat poseía un aura especial. Hasta ella misma más parecía flotar en los conciertos, con esos largos vestidos de reminiscencias medievales. Cada vez que aparecía en escena era un acontecimiento. Aportó mucho más que la música en cada actuación porque era una persona mística y espiritual. De todos los géneros, la música que más le atrajo era la que tenía alguna conexión espiritual, aquella que le permitía trascender, canciones donde la comunión entre la palabra y la melodía era total. En este sentido era una médium perfecta.

Más que la ópera, que cantó poco, Montserrat prefería utilizar su voz para recrear mundos más íntimos y místicos, poniendo el máximo sentimiento en cada sílaba. Y disfrutaba con la fusión. Cantó con la misma intensidad músicas de inspiración india, judía y árabe.

La figura de Jordi Savall, su marido, siempre tuvo mayor visibilidad aunque ella formó parte de todos sus trabajos al 100%. En cualquier cosa que él ha hecho el mérito ha sido, desde luego, de ambos. Se acostumbraron a crear a cuatro manos.

Su próximo proyecto era un disco sobre el ciclo de la vida inspirado en canciones sefardíes y mediterráneas. Sin duda su pasión por la música la ayudó a luchar contra una enfermedad que ella y su familia llevaron de forma muy discreta este último año. Ella se ha ido, nos queda el testimonio de su mágica voz.