Ir a contenido

ÚLTIMO TRABAJO DE UNO DE LOS MÁS INFLUYENTES ESCRITORES NORTEAMERICANOS

Los papeles póstumos de Foster Wallace

3 'El rey pálido', la obra inconclusa del autor suicida, llega a las librerías

ELENA HEVIA
BARCELONA

Una muerte es una muerte y frente a ella todas las posibles interpretaciones se revelan tendenciosas. Pero hay algo paradigmático en el suicidio del escritor norteamericano David Foster Wallace (Nueva York, 1962 - Claremont, California, 2008), algo que, por ejemplo, hizo que el último libro del crítico Javier Aparicio, El desguace de la tradición, señalara su dramática decisión como un posible punto final de la modernidad literaria. Y si su temprana muerte fue eso, entonces lo que llega mañana, jueves, a las librerías traducido al castellano es su testamento: El rey pálido (Mondadori), la novela -necesariamente inacabada- en la que trabajaba desde hacía años y que no quiso destruir antes de apretar el nudo de la soga que acabó con su vida.

Rebobinemos. Foster Wallace es el miembro más convencido, entre el grupo de escritores nacidos alrededor de 1960, de que a finales del siglo XX y principios del XXI había que arrumbar definitivamente el realismo. En ese grupo estaban entre otros William T. Vollman, Richard Powers, A. M. Homes y sobre todo, su gran amigo Jonathan Franzen -el de los primeros tiempos que luego se desmarcaría abrazando la forma más tradicional con tal intensidad que le hizo aspirar al título de Gran Novelista Americano, primero con Las correcciones y luego con Libertad-.

A ambos autores, desde distintos registros, les dirige una gran ambición. En el caso de Franzen, más volcada a la legibilidad. Y en el de Foster Wallace, todo lo contrario, comprometido con una forma de narrar fragmentaria y obsesiva, animada por la cultura popular, la música, el cine, los cómics y las conspiraciones políticas. Sin olvidar sus ya características notas a pie de página.

El primer libro de Foster Wallace traducido en España fue la colección de cuentos La niña del pelo raro. Llegó en el 2000 y ya dejaba apreciar su personal estilo. Luego aparecieron las colecciones de artículos periodísticos Algo supuestamente divertido que no volveré a hacer y Hablemos de langostas que no le hicieron apearse de su particular manera de ver la vida, al tiempo que le granjearon un mayor número de fans. Los seguidores del escritor denominados fantods aullantes -una frase hecha que designa un estado de máxima ansiedad- son legión. Y eso también requiere explicación. Porque Foster Wallace puede ser complejo y a ratos ilegible, pero cuenta con una importante comunidad lectora y ha sido un foco de influencia para los jóvenes escritores dentro y fuera de los Estados Unidos. En España, sin ir más lejos, es el santo patrón de la Generación Nocilla.

Con un cierto retraso llegó la traducción de su mastodóntica novela La broma infinita, 2002, 1.200 páginas, Everest de su trayectoria y la responsable por su rareza de su popularidad mediática, desconocida en un escritor experimental. El rey pálido fue un intento de superar en mucho aquella proeza, pero las constantes depresiones y la lucha contra el efecto de la medicación que abandonó en ocasiones porque anulaba su creatividad, se lo impidieron. La novela es asimismo la punta de lanza de ese duelo morboso que rodea la muerte temprana de un escritor, acrecentada por el dramatismo de haber sido por propia mano.

El editor de confianza de Foster Wallace, Michael Pietsch se hizo cargo del manuscrito y de su (discutible o no) montaje póstumo a petición de la viuda Karen Green: unas 250 páginas corregidas en un disco informático y una cantidad ingente de folios y bocetos. Pietsch no pretende imponerse en sus decisiones y concluye en el prólogo de la obra que «David era un perfeccionista de primer orden, y no hay duda de que El rey pálido sería un libro distinto de haber sobrevivido para terminarlo». También es consciente de que Foster Wallace «no está aquí para impedir que lo leamos» o para que interpretemos que esta novela es una especie de non plus ultra de la modernidad.

0 Comentarios
cargando