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ESCRITORA FINALISTA

Inma Chacón: «Me gusta poder enmendar la plana al tiempo»

La madre de Dulce e Inma Chacón solía decir: «Son ellas dos y el resto del mundo». Gemelas idénticas, ellas sabían quién era quién, pero el resto del mundo, no. Dulce Chacón murió en el 2003. Antes hizo prometer a su hermana Inma que escribiría una novela y con ese pacto la transformó en escritora. «Yo no había escrito nada hasta entonces».

Ahora con Tiempo de arena, su tercera novela, Inma ha sido finalista del Planeta. Se trata de una historia que entronca con su novela anterior LasFilipinianas, que bebía como esta, de los pequeños misterios que encierran todas las familias. «En su lecho de muerte, mi tía abuela, una solterona a la que no se le conoció novio, en medio de su delirio se puso a llamar a sus hijos. La conmoción familiar fue tremenda. ¿De qué hablaba? ¿Quiénes eran esos hijos?». La novela tiene un punto de partida similar y está ambientada en Toledo, una ciudad de provincias opresivas donde viven las tres protagonistas.

«Son mujeres de una familia aristocrática que se revelan de muy distintas formas respecto al papel que les ha tocado en la vida. Esto ocurre a caballo del XIX y del XX, antes de que en 1910 se firme en España el primer decreto de acceso de la mujer a la universidad».

Marcada la geografía, con referentes a Tristana de Buñuel o a la Vetusta/Oviedo de Clarín, a Inma Chacón solo le queda por establecer el tiempo. «Ese tiempo que pasa sin que te des cuenta», explica y acude a una imagen muy simbólica. «En casa tengo un reloj de arena que está tan mal construido que se detiene. A mí me gusta esa posibilidad de darle la vuelta, de enmendarle la plana al tiempo, porque eso es más o menos lo que intentan mis personajes».

¿Por qué ese empeño de Dulce Chacón de inocularle el afán de la escritura a su hermana? «Ella sabía que la literatura es una forma de sobrellevar muchas cosas. Sabía que era curativa y que me iba a servir como terapia».