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El festival de cine fantástico de Catalunya

'Eva' llena Sitges de sueños eléctricos

Kike Maíllo abre el telón con una aleación de drama y ciencia ficción

Julián García

El azar, que suele ser muy juguetón en sus designios, quiso que ayer coincidieran la noticia de la muerte de Steve Jobs con la jornada inaugural del festival de Sitges. Un detalle trivial si no fuera porque el leit motiv de la edición de este año es la inteligencia artificial; ya saben, robots y otras máquinas capaces de tomar decisiones acertadas. Y porque la película que alzó ayer el telón del certamen, Eva, parte de la robótica humanística para indagar en la naturaleza del amor. Este cronista entrevistó ayer al director de Eva, Kike Maíllo, utilizando un iPhone como grabadora. «Jobs nos ha dejado maravillas como esta. Es una gran pérdida. En estos tiempos de triunfo fácil, él fue un gurú del sacrificio y el trabajo», recordó Maíllo a modo de improvisada necrológica. En cualquier caso, el adiós del visionario Jobs quedó en el aire como una brizna de sentida tristeza geek en una jornada de merecido alborozo para Maíllo y todos los que han hecho posible el pequeño milagro de Eva.

No es la ciencia ficción un género que abunde en el cine catalán y español. En este sentido, Eva es una saludable, oxigenante anomalía que ha permitido romper viejos esquemas sobre lo que se puede y no se puede hacer por estos lares. «No puedes imaginarte la de portazos que hemos recibido cuando presentábamos el proyecto. Cuando dijimos que íbamos a rodar una película de robots, todo el mundo se empezó a reír: no se puede, no se puede, no se puede», explica Maíllo (Barcelona, 1975), debutante en el largometraje, pero reconocido director de cortos (Los perros de Paulov), videoclips (Manos de Topo) y televisión (Arròs covat).

Hoy, Eva es una rutilante realidad, un sueño eléctrico fabricado en la ESCAC a través de su productora asociada Escándalo Films. El mismo sitio de donde salieron J. A. Bayona (El orfanato) o Mar Coll (Tres dies amb la família). Ambientada en un futuro relativamente cercano, posiblemente el 2041, Eva relata la historia de un genio de la robótica (Daniel Brühl) que regresa, después de 10 años de ausencia, a la universidad donde había trabajado. Allí recibe el encargo de diseñar el programa emocional de un niño robot. Sucede, sin embargo, que reencontrará la huella de un amor pasado (Marta Etura) que, para acabar de complicarlo, es la mujer de su hermano (Alberto Amman) y madre de una niña, Eva (Claudia Vega), por la que el científico pronto sentirá una irresistible fascinación.

LA NATURALEZA DEL AMOR / En este sentido, Eva es un melodrama en toda regla sobre la naturaleza del amor, envuelto en un manto de ciencia ficción maravillosamente estilizado y repleto de imágenes fascinantes. «He intentado, digamos, feminizar el género. Las chavalas normalmente no van a ver este tipo de películas», asegura Maíllo con el desparpajo de su inequívoca condición de tipo cool de Barcelona. El director asegura que la principal fuente de inspiración de su filme no es A. I.: Inteligencia artificial, aunque sean innegables los puntos de interesección, sino Beautiful girls, la maravillosa película generacional de Ted Demme en la que Timothy Hutton quedaba literalmente prendado de una pizpireta Natalie Portman adolescente. «Es una de las películas favoritas de muchos de lo que hemos hecho Eva. Marcó a toda una generación de treintañeros».

Uno de los nombres que llaman la atención entre los guionistas de Eva es el del dramaturgo Sergi Belbel. «Nuestro proyecto inicial partía de otra idea dramática. Él situó la base del conflicto en el triángulo sentimental, no en una peripecia tipo thriller con un hombre y una niña obligados a huir de un sitio. Gracias a Belbel, la película se situó en un plano dramático más original del que habíamos previsto, que estaba más cargado de lugares comunes de la ciencia ficción», admite Maíllo.

DANIEL BRÜHL, EXULTANTE / Daniel Brühl, protagonista del filme, se muestra exultante por el resultado final. El actor, simpatiquísimo en la charla que mantuvo ayer con los lectores de elPeriódico.com, tuvo al principio serias dudas sobre la solidez del proyecto: «Una película de ciencia ficción made in Spain, con un director que no conocía... Pero me enviaron un teaser y me impresionó, y me dije 'vamos a confiar en estos chicos'. Cuando vi las primeras pruebas de mis escenas al estilo Minority report, pensé 'igual estoy en una película de Ed Wood, pero el resultado es impresionante'». Como impresionante es el trabajo de la niña Claudia Vega en el papel de Eva. «Nunca había trabajado en el cine. Solo en el teatro musical. Pero me encanta interpretar. ¡Quiero ser actriz de mayor!», asegura la joven con irresistible encanto naíf.

El filme de Kike Maíllo fue el primero hablado en catalán que inaugura Sitges. «El buen momento del cine catalán no es solo un cliché. Es cierto. Hay algo que está funcionando», sentencia Maíllo con una amplia sonrisa.

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