26 sep 2020

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La gran cita anual del cine de género en Catalunya

Sitges certifica la buena salud del cine fantástico

El festival resiste la presión de la crisis y reúne desde este jueves más de 275 películas

Julián García

Los monstruos y villanos del cine de género suelen ser criaturas tenaces y resistentes; feroces, duras de pelar. Quizá por ello, por tantos años de roce y de cariño, el Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya mantiene la buena salud pese a que el entorno no es, precisamente, el más propicio para sacar pecho. Por un lado, la crisis económica, que obliga un año más a extraer el bisturí para recortar donde se pueda y sin que apenas se note; y por otro, el procesamiento a su director, Ángel Sala, imputado por la exhibición de la película A serbian film en la edición del año pasado y que, como recordarán, incluía imágenes de sexo con menores. En cualquier caso, la 44ª edición del festival de Sitges echa a andar este jueves con una vastísima oferta de más de 275 películas, entre largos y cortos de todos los subgéneros posibles (ciencia ficción, apocalipsis, thriller psicológico, terror de higadillos...) y la sensación de que el cine fantástico como sus terroríficos habitantes, puede con todo.

UNA PRODUCCIÓN IMPARABLE

«La producción internacional de cine fantástico es imparable. Podría haber 20 o 30 películas más en la programación», destacó ayer Sala, con indisimulada euforia, en la presentación de la muestra. «La realidad es muy aburrida: todos los días lo mismo. La crisis, la economía. Demasiada angustia. El cine fantástico es una especie de exorcismo. Sales del cine y ves que la cosa no está tan mal como te pintan las películas de catástrofes. Fuera aún hay sol, gente, fiesta y una posibilidad de escape». Más allá de las valoraciones psicológicas sobre la condición evasiva del cine de género, lo cierto es que el interés del público por estas propuestas, siempre arriesgadas, valientes e inspiradoras, no decae: a día de ayer, se habían vendido 27.000 entradas anticipadas, 5.000 más que en el 2010.

EL SITGES MÁS CATALÁN

La edición 44º del festival se abrirá el jueves con Eva, ambicioso proyecto vinculado a la Escola Superior de Cinema i Audiovisuals de Catalunya (ESCAC) y dirigido por el realizador barcelonés Kike Maíllo en su debut en el largo. Será la primera vez que una película hablada en catalán alce el telón de Sitges, en lo que será la avanzadilla de una auténtica invasión de cine hecho aquí. No en vano, se proyectarán 36 producciones catalanas, nueve de ellas largometrajes. «Se puede decir que es el festival de Sitges más catalán», sentenció Fèlix Riera, director del Institut Català de les Indústries Culturals (ICIC).

EL REGRESO DE LAS 'MAJORS'

El año pasado, todo el mundo se hizo el loco cuando alguien sugirió que las majors habían boicoteado el festival de Sitges al haberse mosqueado, y mucho, por la ley catalana del cine. Nadie lo admitió en voz alta, ni las distribuidoras ni el Govern ni el propio festival, pero lo cierto es que en el 2010 no se proyectó ni una sola película de las grandes compañías de Hollywood. Este año, todo ha cambiado gracias al acuerdo entre la conselleria de Cultura de Ferran Mascarell y las majors para aumentar el número de películas dobladas al catalán. De este acuerdo se ha beneficiado Sitges, que volverá a proyectar cine de las grandes distribuidoras, «Sin ir más lejos, podremos proyectar en la clausura el remake de La cosa, que se estrenará en EEUU la noche antes», anunció Ángel Sala.

LOS PREMIADOS DE ESTE AÑO

La parroquia de Sitges es gente militante, que lo vive con mucha intensidad. Uno de los aspectos que más pasiones levantan entre la grey es la presencia, en carne y hueso, de figuras clave del género. Entre los homenajeados de este año destacan el director Bryan Singer (X-Men), que recibirá el Gran Premio Honorífico; y Bigas Luna, a quien se hará entrega de una Maria Honorífica. Jaume Balagueró (que presenta su esperado thriller psicológico Mientras duermes), el coreógrafo de acción Ching Siu Tung y los actores de culto Michael Biehn, Michael Ironside y Barbara Steele recibirán las Màquines del Temps de esta edición.

OFERTA APABULLANTE

La sección oficial a concurso es apabullante, con 32 películas en dos ramas competitivas (Sitges 44 y Órbita Sitges). De esta siempre fascinante caja de sorpresas emergen algunos títulos ya reconocidos, como la cinta de ciencia ficción existencialista Another earth, de Mike Cahill, o la alocada ensaladilla de adolescentes y aliens Attack the block, de Joe Cornish. Fuera de concurso, el menú quita el hipo, al menos por el renombre de sus autores: The Turin Horse, del cineasta de culto húngaro Béla Tarr; Twixt, acercamiento al terror a cargo de Francis Ford Coppola; Melancholia, o el fin del mundo según la dislocada psique de Lars von Trier; Contagio, en la que Steven Soderbergh nos aniquila con un virus letal; o Intruders, la cinta sobre terrores infantiles de Juan Carlos Fresnadillo protagonizada por el siempre ultraviril Clive Owen.

LAS DELICATESEN DEL CERTAMEN

Pero Sitges no acaba en Soderbergh, Von Trier y los rostros más reconocibles del star system patrio. Para bien o para mal -la ansiedad se apodera de cualquier cinéfago-, es un festival exhaustivo; escaparate denso de todo cuanto pasa en el cine fantástico en su más amplia concepción. Y en su programa se alojan no una, ni dos, sino decenas de rarezas deliciosas a la espera de ser descubiertas. Hablamos del slasher posmoderno, con viajes en el tiempo, Detention; el trip alucinógeno Beyond the black rainbow; indie americano desafiante como Bellflower; los terrores colectivos The theatre bizarre y Little deaths; el mediometraje del director de Oldboy filmado con iPhone (Night fishing); un musical softcore como Underwater love; documentales de lujo sobre la cultura del LSD, Roger Corman, la amenaza nuclear... Y, por qué no, de placeres culpables de medianoche como Robotrix. Sitges no se acaba nunca.