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ESTEREOTIPOS SOBRE LOS NEGROS

Empieza en Bélgica el juicio del cómic 'Tintín en el Congo' por racismo

Un ciudadano congolés reclama la prohibición de la obra o la introducción de un aviso sobre su contenido

El cómic Tintín en el Congo se enfrenta desde este viernes a un juicio por racismo ante un tribunal belga, un proceso impulsado por un ciudadano congolés que reclama la prohibición de la obra o la introducción de un mensaje de advertencia sobre su contenido.

El demandante, Bienvenu Mbutu Mondondo, considera que el cómic "hace apología de la colonización" y constituye "un insulto para los negros", y por ello solicita a la justicia belga que lo retire de la circulación y "lo prohíba en todo espacio público", según ha dicho antes de comparecer ante el tribunal.

El contenido de Tintín en el Congo ya ha sido objeto de polémica en EEUU, Francia, Suecia y el Reino Unido --donde por decisión judicial incluye un mensaje explicativo sobre su contexto histórico--. Pero ahora se trata del país natal de su autor, Hergé (1907-1983), donde el célebre reportero es un icono nacional.

La acusación ha presentado este viernes sus argumentos ante el Tribunal Civil de Primera Instancia de Bruselas, que escuchará a la otra parte (la sociedad gestora de los derechos de Tintín, Moulinsart, y su editorial, Casterman) dentro de dos semanas. El juicio ha comenzado a menos de un mes del esperado estreno mundial de la película Las aventuras de Tintín: el secreto del Unicornio, que será presentada en Bruselas por su director, Steven Spielberg.

A partir de mediados de noviembre, los jueces decidirán si la distribución del cómic en su formato actual es contraria a la legislación belga.

Tópicos sobre los congoleses

La primera edición de la obra data de 1931, cuando el Congo era una colonia belga, y presenta a los congoleses como "idiotas, perezosos, incivilizados e incapaces de hablar correctamente", según ha subrayado el abogado de la acusación, Ahmed L'Hedim, en su intervención ante el tribunal. "La historieta incluye imágenes y diálogos basados en la ideología de la época, que propugnaba la superioridad del hombre blanco sobre el negro para justificar el colonialismo", ha afirmado el letrado.

El principal objetivo del demandante es "que la obra no llegue a los niños sin la supervisión de un adulto", y para ello solicita medidas como la inclusión de un mensaje de advertencia o de un prefacio, o la restricción de su distribución en las secciones infantiles de las librerías.

Aunque sostiene que "el problema es la visión del hombre negro que da el cómic en su conjunto", el abogado ha citado varios pasajes, entre ellos uno en que Tintín ordena a un grupo de congoleses que levanten una locomotora que había descarrilado tras colisionar con el automóvil del reportero. El reportero y su perro, Milú, dan repetidas órdenes a los nativos con frases como "¡Vamos, panda de perezosos, a trabajar!", mientras un negro protesta por tener que ensuciarse y otro ensalza la inteligencia del protagonista.

En otra de las viñetas controvertidas, Tintín señala la suma "2+2" en una pizarra ante una clase de congoleses y les pide que resuelvan el sencillo problema, pero no obtiene respuesta alguna de los alumnos.

La posición de Hergé

"No es Hergé el que está en el banco de los acusados", ha subrayado el letrado, quien se ha mostrado convencido de que el autor belga habría respaldado la posición de los demandantes si viviera actualmente.

El dibujante, que escribió la obra con solo 23 años y sin haber pisado el Congo, admitió en una entrevista en 1949 que se alimentó "de los prejuicios de la época" a la hora de escribirla, y que de este territorio solo conocía clichés como que los negros "son iguales que niños grandes".

El abogado de Casterman y Moulinsart, por su parte, ha calificado de "inaceptable" la posibilidad de incluir un mensaje de advertencia en el cómic, porque eso "es una forma de censura" y significaría "culpar al autor de racismo". Además, según esta perspectiva "debería censurarse o prohibirse una parte importante de la literatura mundial", desde las obras de Charles Dickens Mark Twain por antisemitas hasta la literatura española de la época colonial, ha subrayado el letrado Alain Berenboom.

La serie de cómics Las aventuras de Tintín ha sido traducida a unos 80 idiomas y vendido más de 230 millones de ejemplares en todo el mundo.