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ENTREVISTA CON EL Músico

Jack Johnson: «En el mar me reencuentro con mi padre»

El cantante y guitarrista hawaiano encabeza hoy (23.30 horas) la primera jornada del festival Cruïlla BCN, en el Parc del Fòrum.

«En el mar me reencuentro con mi padre»_MEDIA_1

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JORDI BIANCIOTTO
BARCELONA

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-El mar aparece habitualmente en sus discos, y da título al último, To the sea. ¿Qué simboliza para usted?

-Creo que representa, por un lado, el sueño y el subconsciente. Pero es también el lugar al que mi padre me llevaba cuando era una criatura; donde comencé a conocerme y entenderme a mí mismo.

-¿Un lugar para estar solo o para compartir?

-Ambas cosas. Es mi lugar favorito cuando deseo estar solo. Allí me reencuentro con mi padre, que nos dejó hace un par de años, y cuyas cenizas lanzamos al mar. Pero ahora llevo allí a mis hijos, así que es un lugar de reunión familiar que resulta muy inspirador.

-¿To the sea es un homenaje a su padre?

-Sí, en parte; es una celebración de su vida. Pero algunas canciones del disco ya estaban compuestas cuando murió, y están más inspiradas en mi mujer o en mis hijos.

-Su padre parecía un hombre de desafíos: navegó solo de California a Hawai a los 20 años.

-En su vida había ese tipo de historias que no puedes igualar. La última canción del disco,Only the ocean, es una celebración de todo eso.

-Hawai, ¿es un estado mental?

-Sí, en cierto modo. Mi vida allí cuando era un crío, explorando lugares y cruzando mi isla en menos de una hora, creaba un estado psicológico. Es un buen lugar en el que crecer, seguro y acogedor. Sigo viviendo allí.

-El surf rock no surgió de Hawai, sino de California. ¿Le inspiraron Dick Dale o los primeros Beach Boys?

-Cuando tenía 16 o 17 años y estudiaba el bachillerato tenía una banda punk-rock y adaptamos algunas canciones surf instrumentales de los 60, comoPipeline(de The Chantays). «Na, na, na, na na na na na naa...» (canturrea la melodía). Son canciones que se pueden tocar incluso con una solo cuerda. A mi hijo de siete años le gustan mucho. Pero no creo que hayan influido demasiado en mi manera de componer.

-Su estilo se decantó por la guitarra acústica.

-Sí, aunque en los dos últimos discos he tocado más la eléctrica. Pero la acústica es más cómoda: puedes viajar con ella y tocarla en cualquier parte sin depender de los enchufes. Y conecta mucho con el público de los países mediterráneos o del Brasil, donde hay tradición de guitarras.

-Practica la austeridad tecnológica: graba en un estudio alimentado con energía solar.

-Está en mi garaje, que es pequeño, para dos coches. Son dos habitaciones, una para tocar y otra para los controles. Otras bandas no podrían grabar así, pero nosotros sí.

-Una gira mundial implica gasto de energía, residuos... ¿Eso le hace siente culpable?

-Un poco. Trato de que mis giras sean sostenibles y tengan poco impacto, pero al final siempre se van haciendo más y más grandes, con más camiones, etcétera. Pero tomamos medidas de reciclaje para que todo ello sea más responsable. En las últimas giras hemos hecho contribuciones a oenegés, no solo ecologistas sino también dedicadas a las artes.

-¿Llevar 10 años con la misma banda forma parte de su agenda ecológica?

-Somos amigos. Salimos a escena, nos miramos, vemos al público, y sabemos que nos divertiremos.