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EL ESCRITOR JAPONÉS VISITA POR SEGUNDA VEZ CATALUNYA

Haruki, Murakami, Barcelona

El escritor japonés pasará una semana en una ciudad que le profesa una admiración especial

ERNEST ALÓS
BARCELONA

Algunos creadores, cuando vienen a Barcelona, es como si jugaran el partido en casa. O al menos eso siente el público local. En algunas ocasiones con razón, aunque en otras solo sean la admiración, las ganas, correspondidas o no. Uno de ellos es Haruki Murakami, aunque el murakamismo barcelonés, o el barcelonismo murakamiano, solo se haya puesto a prueba una vez, en su primera visita, en marzo del 2009. Carrera por la playa, recorrido modernista, compras en el mercado de Sant Antoni, encuentro apoteósico con los lectores en la biblioteca Jaume Fuster, escapada al Empordà... Atraído por la entrega del Premi Internacional Catalunya en la Generalitat (dotado con 80.000 euros), el autor de Tokio blues repite la experiencia. Pasará una semana en la ciudad, desde el lunes hasta el próximo domingo.

El viaje se lo ha preparado. De entrada ha leído el Homenaje a Catalunya, de George Orwell. Primera sorpresa, confesó ayer a sus editores, con los que almorzó: a Orwell no le gustaba nada, pero nada, la Sagrada Família de Gaudí («uno de los edificios más horrorosos del mundo», que se salvó por el «mal gusto» que demostraron los anarquistas al no volarlo, escribió el inglés, en las antípodas del gusto de los japoneses de hoy).

Concienzudo y sabedor de que ha habido un cambio de Gobierno recientemente y de que cenará el jueves con el presidente de la Generalitat, pidió información sobre el Ejecutivo catalán. «Cuenta pocas cosas pero pregunta mucho y demuestra mucha curiosidad», explicaba uno de sus contertulios.

Ayer, además de comer en el restaurante La Balsa (¡tataki de atún rojo, no se puede decir que sea un aventurero gastronómico!), paseó por los alrededores de la catedral (segunda sorpresa, la cantidad de bares y restaurantes) y se fue a comprar zapatos Camper para su mujer (tercera sorpresa, para sus contertulios: está muy al día de bastantes de las marcas de moda locales), buscando más variedad de modelos, y mejor precio, de los que puede encontrar en Tokio. Eso sí, cansado por el viaje, puede que esta vez el ultracorredor Murakami renuncie a salir a trotar.

Las condiciones de acceso al escritor, tan amable en el trato directo como alérgico a las fotografías y a las multitudes, han sido draconianas. Rueda de prensa (hoy) y entrega del premio (mañana), con aforo limitado a 200 personas y un discurso de contenido más político que literario en el que por primera vez se pronunciará en público sobre las consecuencias del terremoto en Japón. Sin fotógrafos ni más cámaras que las institucionales. Cena con Mas. Quizá algún encuentro privado. Fin de semana libre antes de volar a París.

Y, acontecimiento de última hora, sesión de firma con sus lectores en la FNAC del Triangle el viernes a las 19 horas. Dicen que quedó muy contento del feeling que se vivió con los lectores barceloneses que abarrotaron la Biblioteca Jaume Fuster hace dos años, y del orden de la organización. Habrá solo 150 números que se repartirán entre los afortunados a partir de las tres de la tarde. Un solo libro por persona. Y, efectivamente, sin fotos.