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Análisis

Ser infiel a los clásicos es más fácil

Jordi Bianciotto

Sí, el Primavera Sound es, después de 11 ediciones, un rollizo y simpático dinosaurio donde los cabezas de cartel (¿para qué andarnos con eufemismos?) operan con una buena carga de revival encima y salen del star system alternativo de las últimas décadas, con pocas intromisiones de nombres de nueva generación. Pero, al mismo tiempo, la distancia con los grupos menos conocidos del cartel ya no es un abismo. Nunca había sido tan corta.

Las nuevas formas de escuchar música en la red, en particular el streaming (con Spotify en cabeza), hacen posible que cualquier aficionado tenga un acceso fácil, antes de acudir al festival, a las propuestas de los grupos más nuevos, minoritarios o poco prodigados en los medios generalistas. Que dispongan o no discos editados por aquí es un detalle irrelevante. El asistente a Primavera Sound está entrenado y es inquieto; puede repasar la lista de actuaciones, fijarse en James Blake, Yuck o Blank Dogs, escucharlos tranquilamente y completar el descubrimiento viéndolos actuar. Nunca hasta ahora completar ese ciclo había sido tan sencillo. Y no es descabellado que alguno de esos hallazgos pueda suplantar, en su selección de conciertos, a aquel probo mito de indie-rock neopsicodélico que ya ha visto actuar siete veces.

Si bien es cierto que los grandes nombres de este año arrastran una larga trayectoria, tampoco es justo etiquetarlos a todos como revivalistas. Eso puede valer para Pulp, regreso sin material nuevo, o para los conciertos temáticos, basados en obras clásicas, de John Cale, Suicide o Mercury Rev. Pero no para PJ Harvey, que ha publicado uno de los discos del año, Let England shake, ni para Nick Cave, que viene semiescondido en su proyecto paralelo Grinderman. Ni, seguramente, para Glenn Branca, aunque esto habrá que verlo esta noche.

Pero el streaming termina con las barreras industriales, los discos ilocalizables y la pereza. Y estrecha distancias entre los consagrados Belle & Sebastian y el joven Twin Shadow, que actúan el sábado casi a la misma hora.