08 abr 2020

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entrevista con el Músico

Roger Waters: «Las revueltas en el mundo árabe actualizan 'The wall'»

Cuatro años después de traer 'The dark side of the moon', Waters se atreve con la obra más ambiciosa que firmó con Pink Floyd.

JORDI BIANCIOTTO
BARCELONA

-Señor Waters, ¿cuál es el motivo decisivo que le ha empujado a salir de gira con The wall?

-Si usted consulta mi web, rogerwaters.com, ahí verá por qué lo hago, está todo explicado...

-Lo sé, pero preferiría que me lo contara usted. El periodismo consiste en eso...

-De acuerdo. Pensé que la historia personal que conté en el disco, en 1979, sobre un hombre asustado, que construía un muro a su alrededor, podía tener ahora una lectura más amplia. Esta vez, el espectáculo tiene más que ver con la manera en que construimos muros alrededor de las fronteras nacionales, políticas e ideológicas, y cómo necesitamos ayudarnos para derribarlos. Se basa menos en un personaje.

-En The wall se condenan las dictaduras, la represión educativa, la incomunicación... Se diría que las revueltas en los países árabes forman parte de la campaña promocional de la gira.-

Sí, es cierto. En mi web hay una entrevista mía de hace 22 años donde decía que nos ayudaría la existencia de una tecnología de intercambio de información contra los déspotas autocráticos. Y esto es internet. Mirando a Túnez o Egipto, está claro que la comunicación entre la gente, saltando fronteras, ha sido clave. Esas revueltas actualizan el valor de The Wall. Demuestran que hay esperanza.

-¿También lo es con el poder de la música?

-La música tiene el poder de motivar a la gente y empujarla a luchar. Another brick part 2 fue prohibida por eso en Suráfrica durante años. Cuando era joven me marcaron los cantautores como Leadbelly, Woody Guthrie y Bob Dylan, por su compromiso político. También John Lennon.

The wall ¿fue más un disco en solitario de Roger Waters que un trabajo colectivo de Pink Floyd?

-Fue el resultado de una evolución. Después de The dark side of the moon, que fue un enorme esfuerzo de colaboración, la tendencia a la desintegración del grupo se hizo patente en Wish you were here, más aún en Animals, y The wall ya fue una historia básicamente mía. Poco a poco dejamos de ser una banda.

The wall dio lugar en su día a 31 shows concentrados en solo cuatro ciudades: Los Ángeles, Nueva York, Londres y Dortmund. ¿Frustrante?

-Perdimos dinero con aquello; por eso no hicimos más conciertos. Recordemos que entonces ganábamos dinero con los discos. La gente compraba discos, y eso ya no es así, como sabemos. Ahora se supone que los músicos jóvenes deben trabajar a cambio de nada. Por otra parte, las entradas de los conciertos eran mucho más baratas que ahora. El dinero que la gente gasta ahora en tíquets hace posible un show como este.

-Pink Floyd tuvo una existencia convulsa, con luchas de egos. ¿Lamenta aquellos choques impulsivos, quizá propios de la juventud?

-No. Nunca tuve discusiones con Syd (Barrett); nunca. Con David (Gimour) sí que había diferencias en cuento a música, política y filosofía. No es raro que chocáramos. Pero no me arrepiento de nada. La vida es muy corta para preocuparte de esas cosas. Creo que hice lo correcto cuando abandoné la banda a mediados de los 80. David y Nick (Mason) son aún Pink Floyd y todo está bien. La gente se toma en serio lo que hago y no podría ser más feliz. Nick y yo somos muy buenos amigos; David y yo no nos vemos, pero no pasa nada.

-Un reencuentro con ellos ¿dependería solo de Gilmour?

-Debería preguntárselo a él, yo no tengo nada que ver. Yo estuve en Pink Floyd hasta 1985. Si David y Nick son Pink Floyd, esto es lo que hay. Nos reunimos en el festival Live 8 y eso me hizo feliz. Fue impresionante tener esa oportunidad, y más pensando que Rick (Wright) murió.

-Joe Boyd, que produjo el primer single de Pink Floyd, Arnold Layne, pinta al grupo en su libro Blancas bicicletas como falto de carisma y dependiente del montaje escénico... 

-No tengo opinión al respecto. Recuerdo aquellos tiempos en el club UFO; siempre me gustó Joe, un gran tipo y muy buen jugador de pimpón, pero no tengo nada que decir sobre lo que opina de Pink Floyd.

-No publica en solitario desde 1992. ¿Volverá a hacerlo?

-No lo sé. Estoy planeando escenificar mi ópera Ça ira en Canadá, por primera vez en francés. Y quizá la gira siga por Suramérica en otoño o en el 2012. Me encantan las giras; en estos conciertos la gente llora, grita, se emociona... ¡No se lo pierda! Mi preocupación ahora es ir al gimnasio, hacer mis ejercicios vocales dos veces al día y tratar estar de una pieza al final de la gira, después de más de 100 shows. Luego ya veremos.