ANÁLISIS

El compromiso frente a la fragilidad de los débiles

El compromiso frente a  la fragilidad de los débiles
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ALBERT NOLLA

Haruki Murakami ha hecho a lo largo de tres décadas méritos literarios más que suficientes: ha sabido crear un universo y un estilo original, ha contribuido a romper la imagen que teníamos en Occidente de una literatura japonesa excesivamente reflexiva y poco accesible y ha conseguido superar la división entre la literatura culta y la literatura popular. Además, la figura de Murakami también tiene una dimensión cívica que seguramente no es tan conocida aquí.

A menudo se le describe como un personaje poco sociable y amante de la soledad, y en los inicios de su carrera algunos escritores de su país, como Kenzaburo Oé, incluso le acusaron de hacer una literatura poco comprometida con la sociedad japonesa. Pero esto no quiere decir que Murakami sea un personaje que viva de espaldas al mundo.

Con el paso de los años su obra ha adquirido un creciente carácter social que se hace evidente en la visión que da de la segunda guerra mundial en novelas como Kafka en la orilla o Crónica del pájaro que da cuerda al mundo; en dos libros de entrevistas a supervivientes del ataque terrorista con gas sarín al metro de To-

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kyo en 1995 (Underground 1 y 2), o en una compilación de relatos situados cuando se produce el terremoto que devastó Kobe (After the quake).

Asimismo, en sus apariciones públicas Murakami se ha mostrado cada vez más preocupado por la larga crisis económica y de valores que atraviesa su país (acrecentada dramáticamente en los últimos días), pero también por la indefensión del individuo en una sociedad deshumanizada. Así, en el discurso de aceptación del Premio Jerusalén 2009 aseguraba: «Entre una pared alta y fuerte y un huevo que se aplasta en ella, siempre estaré junto al huevo. Es así: por más razón que tenga la pared, y por más que se equivoque el huevo, yo estaré junto al huevo (...) Todos somos (...) individuos que se elevan por encima de la ciudadanía, de la raza y de la religión. Somos huevos frágiles ante una pared alta y fuerte». La concesión del Premi Internacional Catalunya, además de difundir aún más su talento literario, nos ofrece la ocasión de comprobar el compromiso de un autor que ha roto tantos moldes.