ENTREVISTA CON LA Escritora

Alicia Giménez Bartlett: «Al maquis le daba igual si Teresa era hombre o mujer»

La creadora de Petra Delicado rescata a una mítica maquis del Maestrat en la gris España franquista de 1956

 Con la novela ganadora del Premio Nadal, Alicia Giménez Bartlett se zambulle en la apasionante historia real de Teresa Pla, 'La Pastora¿, conocida también como la maquis hermafrodita. Con 'Donde nadie te encuentre¿ la creadora de la inspectora Petra Delicado hace un paréntesis en el género negro. Mientras, el Premi Josep Pla, de prosa en catalán, por segundo año consecutivo descubre nuevos valores en la cantera periodística. El novel Cristian Segura retrata con ironía a la burguesía barcelonesa en

Alicia Giménez Bartlett: «Al maquis le daba igual si Teresa era hombre o mujer»

GUILLERMO MOLINER

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Anna Abella
Anna Abella

Periodista cultural

Especialista en arte y libros, en particular en novela negra, cómic y memoria histórica

Escribe desde Barcelona

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-Cuándo conoció la historia de Teresa Pla Meseguer, La Pastora.

-Ya de pequeñita, cuando iba al colegio en las Teresianas de Tortosa. Las niñas cantábamos 'Viva la Guardia Civil que ha atrapado a La Pastora, mujer de bajos instintos, fea, mala y pecadora...' ¡tela! Y luego pensé qué especie de monstruo debía ser ese personaje tan mítico en aquella zona, la del Maestrat y Els Ports.

-¿Cómo fue la niñez de La Pastora?

-Su vida es pura novela. Nació con una deformación genital y la madre dijo 'la inscribiremos como mujer para que no se la fotiguen a la mili'. Era la mentalidad de la época, en una familia inculta, pobre, con seis hermanos más que la curraban, la pegaban porque decían '¿qué hemos hecho para tener esto en casa?'. A los 10 años la llevaron a otra masía y a los 11 la pusieron a trabajar de pastora, sola en el monte con las ovejas.

-Sexualmente ambigua en los 50.

-Cada vez tenía más fuerza, cargaba ovejas de 80 kilos, y la gente veía que cada vez era más hombruna, la llamaban Teresot. Y empezó a segregar mala leche, 'o me defiendo o me matan'. Una vez, un amigo la avisó de que le preparaban una encerrona en el baile levantándole las faldas para ver qué tenía debajo. Y fue al baile y colgó el abrigo y el hacha que llevaba debajo diciendo, 'no sea que esta noche alguien me dé trabajo'...

-¿Cómo se pasó al maquis?

-En la guerra civil y después vio muchos abusos de la Guardia Civil en gente que quería y se echó al monte con el maquis. Allí encontró compañeros a los que les daba igual que fuera hombre o mujer pues lo importante era hacer la revolución. Se sintió apoyada por primera vez. Se sentía hombre y cuando dijo que quería serlo el maquis la ayudó.

-Al final la Guardia Civil la cazó.

-Conocía tanto el monte que no le echaban el guante pero cuando fueron matando a sus compañeros y quedó absolutamente sola se fue andando hasta Andorra, donde la cazaron por un chivatazo. Al final los informes médicos determinaron que era un hombre. Estuvo más de 20 años en la cárcel hasta que lo amnistiaron y un funcionario de la cárcel se apiadó de él y se lo llevó a su casa hasta que murió en el 2004.

-En el libro un psiquiatra francés y un periodista buscan a La Pastora. ¿Este periodista es como Enrique Rubio, que en El Caso la llamaba sanguinaria?

-No. Es un cínico que escribe por dinero y en su artículo no la machaca. Y el psiquiatra opina que somos una panda de bárbaros pero se enamora de la autenticidad de la gente y siente que Europa tiene una obligación moral hacia esa España puteada por la dictadura.

-Refleja la desconfianza de la España franquista de 1956.

-Sí. Yo recuerdo a mi padre, republicano, sintonizando Radio Londres con una manta que tapaba el sonido para que los vecinos no lo oyeran. Viví el escepticismo como sistema. Veía hablar a mi padre contra Franco y en la calle oía que gracias al jefe del Estado había paz y beneficios para todos...

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-Le teñirá el Nadal de literaria.

-No me preocupa porque la novela negra es un mundo nada solemne y muy divertido del que no tengo interés en salir. Aunque el Nadal para mi generación es un premio mítico y muy especial.