ENTREVISTA CON EL Escritor

Daniel Glattauer: "No me interesa escribir de manera elitista"

'Contra el viento del norte' reinventó con 'e-mails' la novela epistolar. Ahora llega la continuación de esta historia de amor virtual

Daniel Glattauer: "No me interesa escribir de manera elitista"

GUILLERMO MOLINER

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ANNA ABELLA
BARCELONA

Todo empezó enContra el viento del norte, uno de los libros del pasado verano. Leo recibe por error un correo electrónico de Emi. No se conocen pero la seducción a través de las palabras que ambos se cruzan vía internet se convierte en algo serio, adictivo, necesario para ambos. Ante la presión de los lectores (víae-mail,claro) tras «el terrible final», se imponía una segunda parte,Cada siete olas(Alfaguara / La Campana). Con la frescura de ambas novelas, construidas exclusivamente de ingeniosos diálogos a través dee-mails, que han dado pie a una treintena de versiones teatrales distintas, y que invitan a reflexionar sobre la rutina de pareja, la insatisfacción, los celos, el amor o la infidelidad, el escritor y periodista austriaco Daniel Glattauer se ha convertido en un fenómeno traducido a 32 países, que ha vendido un millón y medio de ejemplares en Alemania, y en España ya lleva 45.000 en castellano y 12.000 en catalán.

-El marido de Emi define la relación de ella con Leo como una utopía de amor hecha de letras.

-Bernhard tiene un gran problema: Leo es intangible, está dentro de la cabeza de Emi, en su mundo de fantasía, y eso le convierte en un competidor con el que no puede luchar. Por su parte, Leo tiene mucho miedo de que un encuentro real destruya lo que han construido virtualmente.

-¿Se es infiel amando virtualmente?

-¿Dónde está la frontera entre el engaño y el no engaño, la fidelidad y la no infidelidad? Todos tendemos a desarrollar sentimientos por otras personas y lo importante es confiar en tu pareja y explicárselo. Yo soy un gran defensor de la relación de dos personas y punto. Llevo 25 años con la misma mujer y la cosa funciona muy bien.

-¿Así, no se enamoró vía e-mail?

-No. Y antes de escribir las novelas no conocía a nadie con experiencias similares. La inspiración vino de mi entorno, de charlas con amigos.

-¿Reinventa la novela epistolar?

-No era mi intención reinventar nada, solo escribí de forma epistolar con medios modernos. Lo importante para mí es crear historias con las que los lectores se pueden identificar y que tengan algo que ver con sus vidas. No quería diálogos de un nivel elevado. Nunca tuve la ambición de escribir gran literatura y no me interesa escribir de forma elitista.

-El simple roce de una mano resulta orgásmico. Muy victoriano, ¿no?

-Ja, ja. Quizá estoy escribiendo en un siglo equivocado. Las pequeñas cosas pueden tener un gran significado. El amor puede expresarse en grandes palabras pero también con un solo punto de contacto. Y aunque hablo poco de sexo, es indispensable la atracción física en una relación.

-La séptima ola del título se refiere a no perder ciertos trenes en la vida.

-Sí. En unas vacaciones en La Gomera un alemán decía que según la estadística la séptima ola siempre es más fuerte que las anteriores. Me gustó la imagen. Hay que ser valiente para aprovechar esa séptima ola y tomar decisiones en el momento adecuado porque pueden cambiarte la vida.

-¿Alguna proposición indecente?

-Algunos me confunden con Leo y han querido establecer claramente una relación dee-mailsconmigo, cosa que he rechazado amablemente. Pero también había parejas que me decían que esta era su historia.

-La red ha cambiado las relaciones.

-Mis padres y yo somos de una generación en la que separarse era una lacra porque era reconocer un fracaso. Los jóvenes lo ven más fácil, existe la sensación de que no hay relaciones permanentes. Ya no está mal visto buscar pareja en internet y ahí se pueden tener relaciones muy breves. Es perfecto para el primer contacto porque es mucho más cómodo que ligar en la barra del bar. Pero luego hay que verse en persona para ahorrarse decepciones.

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-¿Trabaja en una nueva novela?

-En otra historia de amor. Ella no le ve como el hombre de su vida y él no puede vivir sin ella. Un problema.