VIII Premio Antonio Asensio de Periodismo

Ramonet dice que la batalla por la libertad de expresión está vigente

El director de 'Le Monde Diplomatique' elogia en Barcelona la audacia de Wikileaks

Denuncia a los que hacen "entretenimiento domesticado" en lugar de hacer periodismo

Ignacio Ramonet, en la entrega del Premio Antonio Asensio de Periodismo, esta noche en Barcelona.

Ignacio Ramonet, en la entrega del Premio Antonio Asensio de Periodismo, esta noche en Barcelona. / JOAN CORTADELLAS

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MAURICIO BERNAL

Ignacio Ramonet ha plantado esta noche cara, desde la tribuna del Petit Palau de la Música, a todos aquellos que defienden que el periodismo --y el periodista-- ya no son necesarios, que afirman que la información circula más libre, más abundante y más transparente que nunca, y ha sentenciado --aunque probablemente no le gusta sentenciar-- que no: que "la masa de información oculta supera en muchos temas lo imaginable", que "en democracia la batalla por la libertad de expresión nunca está definitivamente terminada", y que los periodistas deben existir porque una de sus tareas es "ampliar los límites de esa libertad". La entrega del VIII Premio Antonio Asensio de Periodismo, el galardón que concede el Grupo Zeta en memoria de su fundador, ha sido --probablemente muchos anticipaban que al ser Ramonet el premiado sería así--, en este sentido, reivindicativa: una tranquila pero robusta reivindicación del periodismo.

Ramonet, director de la edición española deLe Monde Diplomatiquey figura prominente, reconocida de la izquierda --elpresidentJosé Montilla, en su discurso, ha recordado que se le ha otorgado el premio "en tanto que periodista y activista, por su trabajo enLe Monde Diplomatiquepero también por sus iniciativas sociales"-- ha puesto la difusión de documentos del Pentágono que el pasado fin de semana hizo Wikileaks como ejemplo del periodismo con etiqueta: la etiqueta de necesario. "Últimamente, algunos grandes conglomerados de comunicación de talla continental y hasta planetaria quieren convertir el periodismo en un entretenimiento domesticado, en una aborrecible simplificación de la realidad. Lo importante se diluye en lo trivial y el sensacionalismo sustituye a la explicación. Afortunadamente, incluso en este nuevo contexto pueden surgir fuerzas resistentes, como nos lo está demostrando Wikileaks".

Un momento difícil

Sin decirlo, sin embargo, Ramonet ha insinuado que Wikileaks es más la excepción y menos la regla. "La prensa escrita --ha señalado-- vive uno de los momentos más difíciles, y el periodismo atraviesa por una grave crisis de identidad. Lo digo sin nostalgia, porque no creo que haya existido una edad de oro del periodismo. Hacer periodismo de calidad jamás ha sido fácil, siempre ha comportado riesgos y amenazas: el poder político y el poder del dinero, y a menudo los dos, han tratado siempre de coartar su libertad".

Frente a este estado de las cosas, "el periodista debe reafirmar su rabiosa voluntad de saber y comprender para poder transmitir", ha dicho Ramonet. "Cuando todos los medios se dejan arrastrar por la velocidad y la instantaneidad el periodista debe considerar que lo importante es frenar, ralentizar, concederse tiempo para la duda, el análisis y la reflexión. La información es algo muy serio, porque de su calidad depende la calidad de la democracia". Y un último llamamiento: "Quedan muchas injusticias en el mundo que justifican una concepción del periodismo a favor de más libertad, justicia y democracia".

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Inquietudes compartidas

El del premiado no ha sido un discurso aislado. Con su diagnóstico de las cosas han coincidido, palabras más, palabras menos, tanto elpresidentMontilla --que ha dicho que "las nuevas tecnologías no deberían suponer la desaparición de la profesión periodística", ha defendido al informador profesional en tiempos de saturación de datos y ha reivindicado a los periodistas "profesionales, rigurosos y con independencia de criterio"--, sino también el presidente del Comité Ejecutivo del Grupo Zeta, Joan Llopart, que ha hablado de los "momentos inciertos y confusos que vive el periodismo" (debidos, en parte, según ha dicho, a la "vertiginosa revolución tecnológica"), y ha reivindicado el rigor intelectual, la profesionalidad y el compromiso en las salas de redacción. Valores que, ha dicho, representa Ramonet.