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Interferencias

El acento irónico, cáustico

Quim Casas

Rosa Maria Sardà se la labrado una sólida carrera como actriz cinematográfica, en el registro cómico pero también en el dramático, después de muchos años convertida en rostro carismático de la televisión, gracias a los diversos programas que presentó, y actriz de prestigio en el teatro. Su debut en el cine llegó cuando estaba a punto de cumplir los 40 años. Ventura Pons le dio un papel en su comedia El vicari de Olot en 1980 y desde entonces, a las órdenes de Luis García Berlanga, Pedro Almodóvar, Fernando Colomo, José Luis García Sánchez y Joaquín Oristrell, ha desarrollado un muy peculiar estilo basado, sobre todo, en el acento irónico, cuando no cáustico.

Conocí a Rosa Maria Sardà -ella no se acordará- en el rodaje de La ràdio folla, de Francesc Bellmunt. Me tocó hacer de doble suyo para las pruebas de luz en una escena en la que debía asomarse, sentada en una silla de ruedas, al balcón de un sexto o séptimo piso que daba a la Gran Via barcelonesa. Recuerdo que relajó la tensión del momento con sus bromas. Era el centro de atención, pero convirtió la filmación en una pequeña fiesta.

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