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Semana Internacional de cine de valladolid

Albert Solé retrata la «muerte digna» del líder antifranquista Miguel Núñez

El documental rinde homenaje a los que «se jugaron el cuello» por luchar contra la dictadura

'Al final de la escapada' muestra cómo el dirigente comunista quiso «apearse de la vida» a los 87 años

OLGA PEREDA
VALLADOLID

Miguel Núñez (Madrid, 1920-Barcelona, 2008) pensaba que el mundo podía ser un lugar justo. Cuando apenas era un chaval, luchó contra un brutal franquismo que lo torturó física y psicológicamente. Compartió cárcel con Miguel Hernández. Fue condenado a muerte (se libró). Luchó en la clandestinidad por derrotar al fascismo y fue uno de los fundadores del Partit Socialista Unificat de Catalunya (PSUC). Con la democracia, intentó que el comunismo no fuera una utopía. Defendió en el Parlamento a los afectados por la colza. Viajó a América Latina para seguir su revolución de las causas justas. Y así hasta que llegó su última lucha. Había sido un héroe, pero tenía 87 años, sufría una enfermedad respiratoria y quería una muerte digna y sin dolor. Lo consiguió.

Al final de la escapada es el documental que retrata la muerte, y sobre todo la vida, del coherente, lúcido y sarcástico Miguel Núñez. Presentada en la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci), la cinta lleva la firma de Albert Solé, que ya rindió homenaje a «toda una generación que se la jugó hasta el cuello y que ahora estamos dejando en el olvido» en Bucarest, la memòria perduda, donde abordó con extrema sensibilidad el alzhéimer que sufrió su padre, Jordi Solé Tura.

MUDARSE A BARCELONA / Al final de la escapada empieza con una valiente declaración de intenciones. «Si quiero morirme en Madrid tengo que pasar por Rouco Varela y Esperanza Aguirre. No me da la gana», advierte entre risas un enfermo Miguel Núñez delante de la cámara. Asustado por el caso Leganés (donde la consejería de Sanidad de Madrid acusó a médicos del Severo Ochoa de matar a enfermos terminales) Núñez optó en el 2008 por mudarse a una residencia para mayores en Barcelona con el objetivo de «apearse de la vida» en paz. Allí consiguió una sedación paliativa, algo que suscita polémica pero que es «de justicia». «Lo contrario, dejar agonizar a las personas, es de una crueldad intolerable», explica Albert Solé tras dejar claro que «la sedación paliativa se practica en muchos sitios aunque con la boca pequeña». El cineasta no se asusta ante la pregunta de si Al final de la escapada es un filme sobre la eutanasia. Pero opta por matizar. «Es un concepto muy genérico y lleno de matices que implica tener una buena muerte», explica. El documental, añade, habla de «la muerte digna de un hombre digno».

Pero mucho más que de muerte, Al final de la escapada habla de vida. La cinta -que está avalada por la viuda de Núñez, Elena García, y que se estrenará en breve- repasa la fascinante biografía de un hombre «que nació para ligar pero tuvo que luchar», como decía su amigo Manuel Vázquez Montalbán. «Núñez, que me vio nacer y es uno de mis héroes de la infancia, era muchas cosas. Sobre todo, una excelente persona», concluye Solé .

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