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RECUPERACIÓN DE UN CLÁSICO TELEVISIVO DE LA TRANSICIÓN

Juan Madrid se venga en un libro de la censura policial de 'Brigada Central'

La pionera telenovela fue fiscalizada en los 80 por orden de la Dirección General de la Policía

El autor convierte los guiones originales de la serie en una novela de 1.500 páginas y tres tomos

JUAN FERNÁNDEZ / Madrid

Que la venganza es un plato que se disfruta frío es algo que conoce bien todo paladar agraviado. A lo largo de sus casi 40 años de oficio, el periodista, escritor y guionista Juan Madrid (Málaga, 1947) ha acumulado una larga lista de cuentas pendientes. Es probable que nunca llegue a saldarlas todas, pero justo ahora acaba de arrancarse una de esas espinas que llevaba clavadas, precisamente en uno de sus trabajos más reconocidos: el guión de la teleserie Brigada Central, que brotó de su máquina de escribir a finales de los años 80 pero padeció la tijera censora de la policía de la época.

Aquel texto se ha convertido en una novela de 1.500 páginas servida en tres tomos (Ediciones B). El primero de ellos, Flores el gitano, llega ahora a las librerías tal y como el autor lo concibió, y no como lo conocieron los millones de seguidores de la serie. «En el fondo, es un ejercicio de venganza», ajusta el novelista.

En 1989, la censura se llamaba Jesús y vestía de uniforme. Así recuerda Juan Madrid al personaje que impuso la Dirección General de la Policía en la grabación de la serie. El escritor visitó varias veces el set de rodaje para ver cómo se traducían en imágenes sus palabras y porque ya entonces acariciaba la idea de hacer cine, cuenta que saldaría en el 2003 con la dirección de Tánger. A Madrid le chocó ver a un policía auténtico entre los cables y las cámaras. «Pedro Masó, el director de la serie, trató de disimular. Me dijo que estaba allí para asesorar en temas técnicos. Luego supe que había sido una exigencia expresa de José María Rodríguez Colorado, director general de la policía», rememora el escritor.

CONDICIONES / En realidad, el inicio de aquella historia de censura había tenido lugar varios días atrás, envuelto también en una ambientación novelesca, como todo lo que suele rodear a Juan Madrid. «Una noche, tomando copas en Bocaccio con Masó, de repente apareció un ayudante del director para anunciarnos que la Guardia Civil había mandado parar las cámaras», recuerda. Desde el Ministerio del Interior había partido la orden de prohibir el uso de símbolos, uniformes o vehículos de la policía a menos que alguien del cuerpo revisara el guión.

Masó acabó pasando por el aro y accedió a que el agente Jesús estuviera presente en la grabación. Madrid no quiso saber más del asunto, hasta que vio la serie y empezó a llevarse sorpresas. «Había vivas a la policía y situaciones por el estilo que yo no había escrito. Por el contrario, desaparecieron algunas escenas», recuerda. Los motivos por los que la policía de la España democrática manifestaba aquel celo con su imagen, al autor se le escapan. «Me volvió a ocurrir cuando hice Tánger. Entonces fue la policía del PP la que me censuró. Esto tiene mucho que ver con la famosa transición, que ha sido el mayor engaño que se ha perpetrado en la historia reciente de este país», entiende el escritor.

Protagonizada por Imanol Arias en el papel del inspector Flores, un policía gitano, Brigada Central fue emitida con gran éxito por TVE entre noviembre de 1989 y febrero de 1990 y posteriormente viajó por teles de medio mundo. «He llegado a verla hasta en China. Todavía me envían derechos de autor», anota.

Ya una vez intentó resarcirse, animado por el fallecido periodista Héctor Chimirri. «Le conté lo que me había pasado y el gordo Chimirri, como le llamábamos, me encargó que pasara los guiones a novela para editármelos. Lo hice, pero sin la atención que ahora he puesto, y el proyecto no cuajó», recuerda. El momento de la fría venganza no había llegado aún.

Ahora ha sido una conversación con alumnos de una universidad de Canadá, donde Juan Madrid estuvo recientemente dando una conferencia, lo que le ha convencido de la necesidad de poner Brigada Central en su sitio. «Me dijeron que mi caso daba para una tesis, que sería interesante ver cómo la serie había acabado alterando al guión original. Y me decidí a convertirlo en novela», explica. Caso cerrado, venganza servida.