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La recuperación de un teatro emblemático

Entre leds y 'chanclettes'

'Music-hall' 8 El cuerpo de baile de 'Made in Paral·lel', durante un momento del espectáculo inaugural.

'Music-hall' 8 El cuerpo de baile de 'Made in Paral·lel', durante un momento del espectáculo inaugural.

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IMMA FERNÁNDEZ / Barcelona

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Un 14 de noviembre de 1997, la vedete Merche Mar se despidió de su público, entonces tan fiel como escaso, con el temor de que fuera su último saludo. El Molino bajaba el telón ante la solicitud de quiebra. El espectáculoPluma y peinetacerraba una historia centenaria del music-hallbarcelonés. Ayer, 12 años y 11 meses después, Merche Mar volvió a actuar, esta vez ante un público de gala en el que no faltaban ilustres como elpresidentMontilla y el alcalde Hereu. Fue la noche de la reapertura de El Molino del siglo XXI, iniciada en la calle ante un numeroso grupo de vecinos del Poble Sec. Fueron testigos de un montaje con ritmo electrónico y proyecciones en la fachada de leds.

Ya en el interior el nuevo Molino, que ha auspiciado la empresaria Elvira Vázquez, quiso hacer, cómo no, un guiño a su pasado con el espectáculoMade in Paral·lel,firmado por Josep Maria Portavella, actor y director de The Chanclettes. Fue la propia Merche Mar quien, ataviada con un vestido de lentejuelas, se paseó entre el público en primer lugar alabando la modernidad del local. «Es el más avanzado de Barcelona», proclamó al tiempo que anunciaba que «no iba a ser la vedete ni a subir al escenario».

A continuación, cogió el testigo la Terremoto de Alcorcón, quien también jugueteó con los espectadores. «Bienvenidos al Liceu del pueblo», clamó rotunda poco antes de jalear alpresident Maragall, uno de los invitados. «Pasqual eres el más grande».

Victor Masán, el maestro de ceremonias, dio paso al espectáculo diseñado por Portavella. Fue un recorrido por la historia del Paral·lel, de Barcelona y de los géneros que dieron gloria al Molino. Así, el bailaor Amador Rojas recreó a la genial Carmen Amaya, mientras que a Belinda Blind, artista ciego de los Chicos Mambo, recordó los años de la fundación del teatro, coincidiendo con la pérdida de Cuba. Tampoco faltó un número de las Chanclettes a partir de un brillante playback con imitaciones de Concha Velasco, la Lloll y la duquesa de Alba. Y tratándose del Molino qué menos que un estriptís. Lo hizo Úrsula Martínez, unaperformerbritánica de madre española que jugó con un pañuelo mágico que recorría su cuerpo. El Molino de siempre.