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EMERGENTE

Ivette Nadal, trenzando poemas y música

NÚRIA MARTORELL
BARCELONA

Ivette Nadal (Granollers, 1988) es la artista más joven de los BandAutors, el ciclo que reúne a los Setze Jutges del siglo XXI. «Siempre me he considerado una persona intemporal, pero soy consciente de que acabo de empezar y que me falta mucho camino para recorrer y ser. Y sobre el recital del Palau [compartiendo escenario con Els Pets], creo que es una gran oportunidad que se me brinda, no una realidad», dice la joven e inspirada cantante y poeta.

En realidad, esta precoz y curtida cantautora presentará su segundo disco, A l'esquena d'un elefant. Un álbum que los críticos ya han incluido entre los diez mejores del año. «Pero lo más difícil es convencer al público», suspira esta ferviente admiradora de «Antonio Vega y Adrià Puntí». Autores que, según asegura, serán siempre sus «referentes».

AUTOBIOGRÁFICO/ Nada en la historia de Nadal es demasiado corriente. A los 3 años tocaba el piano. No hay antecedentes artísticos en su familia, pero dio rienda suelta a su vocación y a los 15, guitarra en ristre, escribió su primera composición: «El mar i tu, una canción de amor». Luego colaboró con más jóvenes en varios recopilatorios de poemas (Quàntiques, Pedra foguera). Y sorprendió con un primer compacto autobiográfico, Guerres dolcíssimes (2008), con letras tan impactantes como la que dedicó al «germà gran, el preferit», con el siguiente estribillo: «Mare/ en Lluís és mort, / i no m'espanta res,/ no morireu mai més». La pieza, L'aristòcrata, «está inspirada en una novela que está escribiendo» su madre (Montserrat Aldrufeu).

Al año siguiente, en el 2009, Nadal recogió 40 de sus poemas en Camí privat, e incorporó un disco con diez versos recitados a viva voz. Y estando embarazada, compuso este trabajo que ahora anda promocionando. ¡Menudo parto múltiple!, ¿no? «Los temas los grabé antes para cuadrarlo todo. Y es curioso, lo hice con serenidad y un timbre distinto de voz», recuerda. Estas nuevas letras destilan más optimismo que las del trabajo anterior, ¿no cree? «Excepto un par, sí, es cierto: no se respira tanta tristeza».

La poesía y la música (con sus correspondientes sinergias) forman irremediablemente parte de su vida. «Me siento bien expresándome a través de versos y canciones. Los escribo paralelamente, aunque en la poesía me exijo más. Sé que es minoritaria, pero no me concibo sin ella».

De hecho, A l'esquena d'un elefant rezuma poesía por los cuatro costados. Es un álbum muy cuidado en el fondo y la forma. La edición está numerada «para que sea especial, lo mismo que el diseño; es muy difícil vender y se ha de despertar el interés». Y a diferencia de su disco de debut, en vez de cuatro, solo hay una canción que no canta en catalán. «Entonces no quería que el mensaje fuera tan claro. Usé el inglés para que no se me entendiera. Era como una máscara», que ahora, admite, ya no necesita.

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