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EXPOSICIÓN

Las obsesiones de cuatro artistas toman Can Framis y el Espai Volart

Los centros de la Fundació Vila Casas acogen obras de Taulé, Riera, Mensa y Llimós

NATÀLIA FARRÉ
BARCELONA

Pintura y contemporaneidad son los pilares fundamentales que vertebran la colección de la Fundació Vila Casas y son también el nexo de unión de las exposiciones que abren la temporada en los distintos espacios de la institución en Barcelona. Pero, voluntaria o involuntariamente, hay otro hilo conductor: las obsesiones que asaltan a Robert Llimós,  Carlos Mensa,  Amèlia Riera y Antoni Taulé, y que estos reproducen en cada una de las piezas que exhiben en los dos Espai Volart y en Can Framis.

Taulé, en el centro del Poblenou,  apuesta por el silencio. Es imposible intuir el más mínimo sonido en las solemnes estancias o desnudas arquitecturas que pinta. «Para que no haya silencio debe haber movimiento y en mis cuadros no lo hay porque, para mí, el tiempo no existe», explica. Y en esos instantes congelados está la magia y el misterio de sus telas. «Y la realidad -apunta el pintor-,

ya que lo único real es el presente, pues pasado y futuro no existen». Esta concepción del tiempo lleva a Taulé a hablar de «una sola dimensión» en sus lienzos «porque se puede ser uno y la totalidad a la vez», y lo acercan a la pintura metafísica.

INFORMALISMO Y EXPRESIONISMO  / Los escenarios también son el tema trabajado por Amèlia Riera, pero si Taulé pone personajes en algunos de sus cuadros, Riera no lo hace nunca. «Prefiero que sea el espectador el que ponga las caras», explica la artista, una de las pocas mujeres que empezó en los 60 con el informalismo y que aún se mantiene activa. La muestra recoge piezas de varias épocas pero todas relacionadas con el tema de la incomunicación -su obsesión-, ya sea entre la obra y el espectador, entre el artista y la pieza o entre la gente. «Me gustaría que hubiera más comunicación en general», se lamenta. Riera expresa esta falta de entendimiento y contacto con telas oscuras -«lo primero que hago es quitarles el blanco», apunta- y con unos elementos que va repitiendo constantemente, como las manos rotas o las sillas giradas.

En 1962, Riera formó el Cicle d'Art d'Avui junto a un grupo de informalistas entre los que se encontraba Carlos Mensa -falleció en 1982-, con el que ahora comparte espacio en el Espai Volart 2. Y si la obsesión de la artista es la incomunicación, la de Mensa era el absurdo, presente en las 20 telas, la mayoría expresionistas, que presenta.

Más difícil de entender es la fijación por los ovnis que tiene Robert Llimós desde que en el 2009 fue testigo de un avistamiento en Brasil. Desde entonces, su trabajo gira alrededor de este hecho. Ahora expone sus últimas creaciones sobre el tema, muchas de las cuales están realizadas con la técnica del grabado. «Estos personajes no se dejan fotografiar y yo desconozco su anatomía porque solo los vi un día. A través del grabado hallo su forma», apunta. El resultado, en el Espai Volart 1.

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