25 nov 2020

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EXPOSICIÓN DEL PERSONAJE EN EL COL.LEGI DE PERIODISTES

Reportero de papel

Manfred Sommer creó al fotoperiodista Frank Cappa en los 80 sin saber que retrataba al corresponsal de guerra del siglo XXI

GEMMA TRAMULLAS
BARCELONA

«Frank Cappa no me parece un personaje inventado. Es un retrato del tipo de gente que ahora se dedica a cubrir conflictos bélicos». Manfred Sommer, que falleció en el 2007, se hubiera emocionado al escuchar las palabras de Maria Alba Gilabert, la corresponsal de guerra de Catalunya Ràdio que el jueves participó, junto al fotoperiodista Ricard Garcia Vilanova, en el coloquio que inauguró la exposición Frank Cappa. Vinyetes en gran angular, en el Col.legi de Periodistes.

La muestra reúne 22 originales en blanco y negro y una portada a color del cómic protagonizado por el fotoperiodista Frank Cappa, un personaje a través del cual Manfred Sommer canalizó la rabia, el dolor y la impotencia que sentía viendo imágenes de guerra en el telediario y en la prensa. La exposición arranca con páginas de su primera aventura, El último africano -que el autor se autoeditó en 1981- e incluye las viñetas de Frank Cappa en Afganistán que Sommer nunca terminó.

«Mi padre era un enfermo de recoger información -explicaba Alfred Sommer, que también dibuja cómics-. Leía montones de libros, revistas y periódicos sobre Nicaragua, sobre el Vietnam. Al principio quería que su personaje se llamara Frank Zappa, pero se enteró de que había un músico que se llamaba así y optó por combinar el nombre del periodista Robert Capa con el de uno de sus directores de cine preferidos, Frank Capra».

Escenas verídicas

Sommer padre jamás pisó un frente bélico pero, paradójicamente, parapetándose en la ficción y con fuentes de segunda y tercera mano, consiguió dibujar escenas increíblemente verídicas. Frank Cappa podía moverse libremente, no tenía que ir empotrado con ningún ejército occidental para poder contar lo que pasaba.

«En una guerra no hay buenos ni malos, todos pierden y todos son víctimas», dijo la periodista Maria Alba Gilabert. A Frank Cappa -o a Manfred Sommer, que al cabo son lo mismo- no le interesaban las grandes estrategias militares, sino las pequeñas historias humanas, las mismas que intentan explicar los Frank Cappa de carne y hueso. «A mí padre lo que de verdad le interesaba era descubrir hasta qué punto somos verdaderamente libres», comentó Alfred Sommer.

El periodista experto en cómic Jaume Vidal aseguró que con este personaje Sommer «se adelantó a la novela gráfica». El dibujante estaba convencido que el cómic moriría con su generación, que la historieta no podría competir con el cine y los videojuegos. Dos años después de su muerte, la editorial Glénat recopilaba en tapa dura las aventuras de Frank Cappa.