entrevista con el Músico

Damien Jurado: "Ser músico es como tener una enfermedad"

El cantautor de Seattle presenta hoy su 10º disco, 'Saint Bartlett', donde su desolada narrativa brilla entre delicados arreglos.

Damien Jurado: "Ser músico es como tener una enfermedad"
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NANDO CRUZ / Barcelona

-Aún se recuerda su escena en el festival Tanned Tin (Castellón) del 2007. Rompió a llorar a media canción. ¿Le ha vuelto a pasar?

-Solo dos veces más, pero nada comparable con aquella noche. Me vi sobrepasado por las emociones. Añoraba mucho a mi hijo y atendí demasiado a las palabras de la canción, cosa que nunca hago. Mis canciones son bastante tristes y no me apetece sentirme triste, así que prefiero pensar en otras cosas cuando canto.

-Algún fan suyo puede sentirse defraudado por esta confesión. Pensará que su actuación es una farsa.

-Mis canciones no hablan de mí sino de otras personas, así que, si acaso, al cantarlas transmito el dolor de esas personas. La tristeza que hay en las canciones es muy real y pongo el alma en mis conciertos. Son 100% reales porque yo también exijo interpretaciones genuinas a los músicos que admiro. Jamás haría una farsa.

-En cualquier caso, ¿qué reflexión extrajo tras esa noche en Castellón?

-Me sentí profundamente conectado a mi música por primera vez.

-¿Por primera vez?

-Sí. Durante años se me ha acercado gente diciéndome lo mucho que le han afectado mis canciones. Y nunca lo había entendido. Esa noche, al verme afectado por mis propias palabras, entendí que no bromeaban. Y cuando descubres que tus versos pueden ser tan poderosos debes aceptar que has dado con algo serio.

-Pese a ser cantautor, su música tiene muchos ganchos melódicos y cada vez más riqueza de arreglos.

-Tanto las palabras como la música son muy importantes, pero intento tocar lo que siento en cada canción. En una película la banda sonora está para dar fuerza a la escena y siempre he visto mis canciones como películas, pequeñas historias en las que la música que toco es la banda sonora.

-Algunos actores odian que la banda sonora invada su interpretación.

-Es dificil equilibrarlo, sí. Además, aunque soy cantautor me considero un narrador y poeta, así que la música siempre es secundaria. Las letras y mi interpretación son lo primero. La música solo apoya la escena. No es importante. Solo es el decorado.

-¿Se nutre de las giras a la hora de obtener temas para componer?

-Me nutro de las giras porque me aportan dinero para comprar comida. Nada más. Yo no disfruto yendo de gira. No es divertido. Cualquier persona que disfrute de las giras debería hacerse un chequeo cerebral.

-El cantautor Vic Chesnutt decía que las giras le daban mucho material para componer. Conocía gente y lugares sobre los que reflexionar.

-Lo entiendo, pero puedo obtener eso durmiendo cada noche en mi casa. Hay gente divertida en Italia y en Seattle. Hay gente triste en Londres y en Seattle. Si algo obtengo de las giras son localizaciones. El paisaje me inspira mucho más que la gente.

-De hecho, en Saint Bartlett,

-Para no desvelar demasiado diré que el 85% de este disco habla de una persona y estos cinco lugares son ciudades o barrios que asocio con ella.

-Extraña situación la suya. Debería disfrutar al ver el efecto de su música en la gente, pero siente remordimientos por dejar a su hijo en casa.

-Vivo constantemente con esa contradicción asesina. Me mata porque no disfruto estando lejos de casa, pero siento que me debo a la gente que quiere verme. Es parte de mi oficio.

-Recuerdo una entrevista en la que empezaba diciendo que odiaba estar de gira y acababa proponiéndose pasar más tiempo en Europa.

-¡Lo que quise decir es que adoraba España! Es mi país favorito.

-En esta gira visita diez ciudades. ¿Pidió ir a Ourense y Ciudad Real?

-Sí. He vendido discos y he recibidoe-mailsy mensajes de twitter de gente de allí. ¿Por qué obligarles a volar a Madrid o Barcelona? Soy un siervo, así que voy yo. ¡La primera vez que toqué en Ourense la sala estaba llena!

-¿Fue porque había recibido e-mails

-Exacto. Se lo dije a mi agente en España y él buscó un promotor local.

-Entonces, ¡el diálogo entre artista y público no es un mito! Si un fan de una pequeña ciudad española le pide que vaya a tocar, ¿podría ir?

-Por supuesto. Si ya estoy de gira en España, ¿por qué no voy a ir? No tengo nada que perder y mucho que ganar: veré una ciudad bonita, comeré bien, disfrutaré de otra cultura...

-A ver si me aclaro: entonces, ¿de verdad quiere dejar de actuar?

-Depende. No he dejado de actuar los últimos tres años y el cuerpo me pide que baje el ritmo. Quizá deje de actuar tanto. Si no enfermaré.

-Años atrás decía que la música le proporcionaba alegrías y grandes problemas. ¿Se refiere a todo esto?

-La música es beneficiosa para el alma, el cuerpo, la mente... Lo malo es que exige el 100% de tu atención. Ser músico conlleva problemas familiares, financieros, conyugales... No conozco ninguno que no haya tenido algún problema de ese tipo. Yo comparo ser músico a padecer una enfermedad. Es un cáncer que jamás desaparece. Hoy puedo decirte que voy a dejar la música, pero eso no significa nada, pues seguiré teniendo dentro la necesidad de hacer canciones.

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Total, que da igual lo que me diga.

-- Pues sí. Lo que yo piense o quiera no tiene la menor importancia.