LA TELEVISIÓN

JAUME SISA: "Su programa de TV fue uno de los mejores"

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Con José Antonio Labordeta se va el decano de los cantautores, un hombre que consiguió algo que nunca he visto: la unanimidad dentro del gremio. Todo el mundo le quería y hablaba bien de él. Era un artista respetadísimo en un mundo donde los egos, las envidias y las rivalidades son muy fuertes, aunque eso sea algo que no aflore en público. En este sentido, Labordeta era especial. Se le respetaba no solo como artista, sino también como persona.

Hace un par de meses fui a su casa con algunos socios de la SGAE a entregarle la medalla de oro del organismo, algo, por cierto, que se otorga a muy pocos artistas. Pero cuando se planteó entregársela a él, hubo unanimidad total.

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Hay una anécdota que explica muy bien cómo era. Durante la dictadura, por los años 60, pusieron a un policía de la Brigada Social para que siguiera sus pasos. En aquella época ya sospechaban que su pensamiento era de izquierdas. José Antonio se dio cuenta de que siempre se encontraba con el mismo tipo en el bar, en el quiosco... Tras una semana de verlo por todos lados, se dirigió a él. El policía negó que lo fuera pero al final acabó admitiéndolo. Entonces, Labordeta le convenció de que sería mejor ir juntos a los sitios porque así se daría cuenta de que llevaba una vida normal. Se hicieron amigos, lo que muestra la humanidad de esta persona que provenía de una familia de intelectuales.

Tampoco es extraño que triunfara con el programa Un país en la mochila, de TVE. Para mí, uno de los mejores que he visto porque lo tenía todo: era instructivo, ameno y cultural, en el sentido más amplio de la palabra. Labordeta recorrió España con la mochila a cuestas mostrando la cara más desconocida del país. En aquellos capítulos también queda reflejada su grandeza.