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y cierre

Los límites del duelo

Juan Fernández

Tele 5 lleva varios días anunciando el telefilme Vuelo IL8714, inspirado en el accidente aéreo de Spanair en Barajas, el 20 de agosto del 2008. Sin hacerse pública aún la fecha definitiva de emisión, ha generado ya una notable polémica. Los familiares de los afectados acusan a la cadena de carroñeo emocional por convertir el suceso en un serial. Que Tele 5 insinuara su estreno el viernes, su aniversario, lo percibieron como quien recibe sal sobre una herida. En internet llueven los comentarios; hay debate.

Cuando se dan este tipo de ecuaciones, un resorte natural nos lleva a colocarnos, de forma inmediata y sin matices, al lado de las víctimas. Son fácilmente compartibles las opiniones que estos días se escuchan y se leen poniendo a caer de un burro a T-5 por hurgar en esta yaga. Pero sería un experimento interesante comprobar cuántas de esas voces críticas se sentarán a ver la película con avidez la noche que se emita. Y es que esta situación propone un dilema difícil de abordar sin pillarnos los dedos con la bisagra de la doble moral, salvo que hablemos desde las vísceras, como hacen con todo el derecho del mundo los directamente afectados. Para aquel que ha perdido a un familiar en un accidente, ninguna fecha es suficientemente lejana para recordarlo sin sentir una punzada en el estómago. ¿Y el resto? ¿Qué nos lleva a clamar contra esta serie después de acudir al cine a ver United 93, que recreaba el vuelo que se estrelló en Pensilvania el 11-S?

Difícil tarea la de conjugar el derecho de las víctimas a evitar lo que viven como un macabro recreo, con el de los creadores a componer una ficción basada en un hecho que pertenece a la memoria popular. ¿Cuánto hay que esperar? ¿Quién es capaz de ponerle límites al duelo? Hace dos años, aquí mismo afeamos a Antena 3 que la tarde del accidente emitiera cortinillas publicitarias de sus informativos apoyándose en imágenes del avión. Se trataba de realidad y márketing, no de ficción y creatividad pero, igualmente, alguien podrá alegar lo de los límites del duelo y la falta de libro de estilo para su manejo. Lo admitimos. En esto, como en tantas situaciones, la mejor solución es la democracia. Cuando conozcamos las cifras de audiencia de la miniserie sabremos si el público también ha sentido que aún era muy pronto para mirar ahí, o no.

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