14 ago 2020

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ÉTNICA

Salif Keita canta a la diferencia a los pies de la catedral de Girona

El venerable artista de Malí interpreta esta noche su aclamado disco 'La différence'

Su concierto es el más destacado del Festival de Músiques Religioses i del Món

NANDO CRUZ
BARCELONA

«Soy negro, mi piel es blanca. Es la diferencia lo que me hace único», reivindica Salif Keita en la canción que abre y titula su último disco, La différence (2009). Lo hace con versos en inglés, el francés, en mandinka y bambara, idiomas de su Malí natal, donde los albinos todavía son perseguidos. La defensa de los negros de piel blanca, discriminados para el resto de sus días, cuando no asesinados en el momento en que nacen, ha sido una de las batallas más largas y personales que ha librado este músico africano. Y a ella ha consagrado plenamente su nuevo álbum.

Keita actúa esta noche en el Festival de Músiques Religioses i del Món de Girona. Lo hará a los pies de la catedral de la ciudad, con el público sentado en las escaleras, que hoy harán de gradas. Quedan pocas entradas para asistir a la única actuación en Catalunya de un artista cuya presencia en el festival está doblemente justificada. No solo es una de las voces de referencia de la música africana, sino que su nuevo disco intenta utilizar las canciones para reeducar a sus compatriotas y hacerles ver que ese miedo y odio a los albinos es una creencia ancestral sin sentido.

Hace más de tres décadas que Salif Keita es una de las figuras capitales de la música maliense, pero en La différence ha trabajado de otro modo con la misma intención de internacionalizar la cultura de su país. Tras una época, la década de los 90, en que los artistas africanos eran sutilmente invitados a occidentalizar su estilo, Keita inició con Moffou (2002) una etapa de sonoridades más acústicas y autóctonas que prolongó con M'bemba (2005) y que culmina con La différence, galardonado el pasado mes de marzo por la industria francesa como el mejor disco de músicas del mundo del año.

Esta vez, y en absoluta sintonía con su reivindicación de la diferencia, Keita no solo ha grabado algunas piezas a orillas del Niger, sino que ha visitado estudios de París, ha contado con el instrumentista y arreglista libanés Ibrahim Maalouf y se ha reunido con el productor estadounidense Joe Henry y sus músicos para regrabar un par de composiciones que ya había publicado en dos discos de los 90: Folon y Papa.

Pero si un grupo le tiene robado el corazón ese es Pink Floyd. Hablamos a cuando, cosas de la juventud, a Keita le interesaba más escuchar a Charles Aznavour, Bad Company y los Eagles que conocer la música de su país. Tras curtirse interpretando salsa y jazz con el grupo Les Ambassadeurs en hoteles para turistas, emigró a Francia en los años 80 y allí entró en contacto con el resto de artistas africanos que formarían el star system de la world music de la década: el senegalés Youssou N'Dour, el guineano Mory Kanté, el congoleño Papa Wemba, el camerunés Manu Dibango...

COMO EL CURSO DE UN RÍO / Soro (1987) es el disco que le dio a conocer en Europa. Aún hoy aparece en las listas de las mejores grabaciones (africanas o no) del siglo XX. Su repertorio, panafricanista y comprometido socialmente, orgulloso de sus raíces pero atento al presente musical, conmovedor desde la más profunda cotidianeidad, sienta las bases de un estilo que se ha mantenido inalterable y fresco, hundido en su tierra pero en continuo movimiento. Como el curso del río. Siempre de viaje y siempre en su sitio.

En el 2002 aún insistía en que su gran sueño era grabar algún día con David Gilmour. Mientras llega la ocasión, él sigue cantando con una cristalina y temblorosa pureza. A punto está de cumplir 61 años, pero hay algo en su voz que no envejece, que no tiene edad, que no sabe ajustarse a géneros musicales ni latitudes geográficas. Cualquier adjetivo que se haya aplicado a la garganta de Youssou N'Dour puede reutilizarse aún para calificar la del príncipe malí. Si Peter Gabriel describió una vez al senegalés como «el hombre con la voz de oro líquido», lo mismísimo se puede escribir en el 2010 de Salif.

Y si N'Dour es embajador de buena voluntad de Unicef, él es el fundador de la Salif Keita Global Foundation, entidad privada desde la que sigue trabajando para la integración y protección de los albinos como él.