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IDEAS

Emociones medidas

Albert Espinosa

Artículo 176. Tengo un buen amigo que lleva años obsesionado con encontrar un medidor para sus emociones. Tiene la teoría de que debe de existir un baremo que refleje cómo nos sentimos de manera cuantitativa. Es decir, que cree que un número puede explicar como nos sentimos. Durante años pensó que era la temperatura. Se tomaba la temperatura unas veinte veces al día. Creía que un grado más o menos de los 36,5 sería indicativo de cómo se sentía emocionalmente. A los seis meses abandonó la idea. Más tarde probó con su pulso. Se colocó un pulsómetro y estudiaba cómo variaba su ritmo cardiaco según como se sentía. Apuntaba tristezas, alegrías, amores, sexo... Pero no encontró relación entre ese pulso y esos sentimientos.

Hasta que se le ocurrió... Bueno, casi os lo cuento después de lo mejor de mi semana.

Tercera posición. Duermevela. El Barrio vuelve con un disco que rebosa valentía, con unas letras que te perforan el esófago y te llevan a soñar despierto.

Segundo lugar. Las series que no me dejan dormir, de Toni de la Torre. (Now Books) Me encanta la gente que tiene pasiones y las sabe contagiar. Este libro es amor sin límites hacia las joyas de 40 minutos. En la página 176 encontraréis la clave de Perdidos.

Primer puesto. Marburg (TNC). Guillem Clúa ha escrito una historia maravillosa, de aquellas que pervivirán en uno durante tiempo. Todo el elenco está formidable y lleno de pasión. Inolvidables la majestuosa Vicky Peña, el siempre extraordinario Ivan Benet y el fabuloso tándem interpretativo de matices de Eduard Farelo y Ferran Vilajosana.

Y volviendo a mi amigo. Al final encontró un número en el que se siente reflejado. Cada mes espera la factura telefónica y ve cuántas llamadas ha hecho y la duración de ellas. La compara con el mes anterior y se ha dado cuenta de que hay una correlación entre las llamadas que hace y cómo se siente. Creo que es la única persona de este universo que espera feliz la factura del teléfono. El otro día me dijo: «Solo falta que me detallen cuánto tiempo hablo y cuánto escucho en cada llamada... Solo me falta eso, Albert». Me gusta como lo dice, me encanta la gente pasional porque vive su instante. ¡Feliz domingo!

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