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LETRAS 3 FILOSOFÍA

Una antología esencial de María Zambrano certifica su vigencia

Otros ensayos y biografías sobre la autora coinciden en las librerías

'Esencia y hermosura' incluye un relato prologal de José-Miguel Ullán

ELENA HEVIA
BARCELONA

«Tú un día me dijiste delirando que en un tiempo todos escupían sobre mí. Yo no digo eso, pero sí que todos pasan sobre mí como si no existiera». El texto corresponde a una de las cartas que la filósofa María Zambrano (Vélez-Málaga 1904 -Madrid 1991) dirigió a su gran amigo el pintor mexicano Juan Soriano (Premio Velázquez) uno de los incondicionales que apoyó y sostuvo a la pensadora, heterodoxa alumna de Ortega, en las horas oscuras de su interminable exilio: de La Habana a México y de vuelta a Europa, en París, en Roma, en La Piéce (al pie del Jura y su lugar en el mundo) y en Ginebra, fin de trayecto antes del regreso final en 1984. Cinco años más tarde se le concedió el Premio Cervantes a modo de compensación poética.

El centenario de la autora se cumplió en el 2004 y si no se consiguió que fuera más leída sí proliferaron homenajes y publicaciones. Incluso una película, María querida, dio cuenta para el gran público de su faceta más biográfica

Pero el hambre de Zambrano, un poco por desconocimiento y otro poco por el inexistente apoyo oficial del estamento intelectual (el fragmento epistolar es una rareza marcada por una autocompasión de la que huía), no quedó cumplido con el aniversario. Seis años después siguen apareciendo novedades bibliográficas al rescate de su obra y de su vida. La carta es una de las 20, 17 de ellas inéditas, de la antología Esencia y hermosura (Galaxia Gutenberg) preparada por el poeta, periodista y amigo José-Miguel Ullán, fallecido en mayo, y es una perfecta hoja de ruta para adentrarse en el complejo universo Zambrano. A ello se unirá la aparición en el mismo sello de las Obras Completas en cinco volúmenes a partir de finales de año.

Esencia... reúne textos de los libros fundamentales de la autora como Horizonte del liberalismo, Los intelectuales en el drama de España, Hacia un saber sobre el alma, El hombre y lo divino, Claros del bosque y Las palabras del regreso y contiene como novedad absoluta un relato prologal en el que Ullán retrata a la autora de forma íntima y por ello muy intensa. El momento capturado por Ullán data de 1968, cuando Zambrano residía en La Piéce con su hermana Araceli y una caterva de adorados gatos. Se dice que a ambas hermanas les habían negado el permiso de residencia en Roma porque se dedicaban a recoger a cuanto gato encontraban por las calles. Al refugio de La Piéce llegaron el poeta José Ángel Valente y un jovencito Ullán y allí la filósofa desplegó sus seductoras artes de narradora comentando las de sus contemporáneos: Lezama Lima –«Hablaba mejor que escribía si es que eso es posible»–,

Emilio Prados –«Tenía el encanto de la palabra al igual que García Lorca», Machado –«Tenía voz pero no la usaba», Unamuno y Ortega –«Han sido nuestros hipnotizadores en la juventud como oradores»–.

MÁS NOVEDADES / El libro de Ullán se une a otras novedades recientes como el retrato que también traza Clara Janés en María Zambrano. Desde la sombra llameante (Siruela)

–que la retrata en los últimos años de su regreso a Madrid–, María Zambrano. la dama peregrina, de Rogelio Blanco --director general del Libro y gran experto en su obra– y la monumental El logos oscuro (Verbum) de Jesús Moreno Sanz.