Entrevista con el Actor y director teatral

Julio Manrique: «Me gusta la esencia, lo simple, en el teatro»

La carrera de director de Julio Manrique sube otro peldaño con 'American Buffalo', de Mamet. Desde el jueves en el Espai Lliure.

VALOR SÓLIDO. BARCELONA, 1973 Un gran actor que gana prestigio como director. Apunta muy alto.

VALOR SÓLIDO. BARCELONA, 1973 Un gran actor que gana prestigio como director. Apunta muy alto. / DANNY CAMINAL

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JOSÉ CARLOS SORRIBES
BARCELONA

–Debutó como director con Els boscos

–Es un autor con el que conecto mucho. Hace un teatro para actores, vivo, para que sea representado y muy potente a nivel de contenido. American Buffalo es una obra simple, austera, de formato pequeño: tres personajes, un solo espacio y dos partes,  mañana y noche. Me gusta lo simple, la esencialidad, en el teatro. Pero es también una obra exuberante; compleja en los diálogos y en las acciones implícitas en el texto.

–Ha montado piezas de los estadounidenses Mamet, dos veces, y Neil LaBute, y otra del inglés Mark Ravenhill. ¿Tiene un especial interés por los autores anglosajones?

–De momento, sí. Pero no responde a un plan preconcebido. Han sido los materiales que más me han llamado la atención. Todos tienen en común una cierta mala uva en su mirada sobre el mundo. Es un teatro muy vivo y divertido de hacer. Son autores poco ensayísticos.

–También dibujan grandes personajes, como los tres pobres diablos con expectativas frustradas de American Buffalo

–Me interesan este tipo de obras y no tanto las de autores que escriben pensando en una tesis, en cómo denunciar el hambre en el tercer mundo o en un asunto intelectual sofisticado. Me atraen los que son más viscerales, los que construyen personajes y se ponen a jugar con ellos.

–En ese juego, Mamet es muy preciso, con muchas acotaciones. ¿Dónde queda su margen de maniobra?

–Te obliga a ir hacia el texto, trabajar mucho y rascar sin parar. No puedes forzar la obra en tu beneficio. Nos hemos vuelto locos con un texto que es como una partitura con muchas notas. Lo lees y piensas: ‘Es brillante, pero ponte a hacerlo’. Pide horas, no dedicadas a tener grandes ideas, sino a trabajar la obra, a desmontar un reloj y descubrir los mecanismos. También es una labor apasionante y muy agradecida.

–¿Cómo hace el rastreo de los textos que quiere dirigir? ¿Atiende a los consejos que le dan?

–De una manera caótica y medio arbitraria. Una conversacion te puede poner en la pista de un autor. Otras veces es la casualidad. Descubrí Product, de Ravenhill. rebuscando libros en La Central. Aquí es muy difícil encontrar textos traducidos. Y sin traducir, tampoco es fácil. Con Mamet sí voy a buscar sus obras. Y vi en el cine La forma de les coses, de La Bute.

–¿Le va ganando terreno la etiqueta de director a la de actor?

–Me siento actor antes que nada. Y aunque dejara de interpretar, me seguiría sintiendo un actor que dirige, que ha aprovechado lo aprendido desarrollando este oficio para transmitirlo.

–Lo que no ha hecho hasta ahora es desempeñar las dos tareas a la vez.

–Me pongo a dirigir desde el actor que soy, y no sabría estar dentro y fuera. Mi forma de trabajar es muy meticulosa, de ir al detalle. No podría si interpretara. Debería hacer un planteamiento más general de la obra y me pondría muy nervioso.

–Sigue con el mismo equipo de trabajo, y actores de confianza como  Ivan Benet y Marc Rodríguez.

–Me ayuda conocerlos y que ellos me conozcan a mí. Hay confianza, y eso también te permite exigir. Me gusta trabajar en familia. Con Ivan no habíamos podido desde aquel espectáculo de El miedo y la música que hicimos en el festival de Sitges, y ya tocaba. Con Marc no hemos parado.

–Ahora se ha incorporado Pol López para el tercer personaje.

–Por necesidades del guión. Era un papel para alguien joven. Lo descubrimos después de hacer un casting y ha sido un superfichaje.

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–Dice que le gusta el formato pequeño, la esencialidad del teatro. ¿Para cuándo el salto a los grandes espacios? ¿Pronto?

–Me gusta mucho trabajar con el público cerca y crear un clima que contagie a la sala con estos formatos pequeños. Pero es posible que el próximo año intentemos hacer una obra para la sala grande del Lliure.