PROYECTO DE INTEGRACIÓN

El legado de Johan Cruyff en L'Hospitalet: 'Més que un camp'

  • El Ayuntamiento de L'Hospitalet y la Fundación Johan Cruyff arrancan un proyecto dinamizador y de convivencia, teniendo como punto de encuentro la pista Jordi Alba de la plaza de Granada de barrio de La Florida

  • "Queremos que los jóvenes crezcan en autoestima, en responsabilidad, en complicidad y conviertan sus expectativas negativas en positivas", comenta Sander Waare, de la fundación del legendario '14'

Pista en el barrio de La Florida-Les Planes, de L’H, de la Fundación Johan Cruyff.

Pista en el barrio de La Florida-Les Planes, de L’H, de la Fundación Johan Cruyff. / FUNDACIÓN JOHAN CRUYFF

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Emilio Pérez de Rozas
Emilio Pérez de Rozas

Periodista

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La personalidad de Johan Cruyff era tan inmensa que, incluso desaparecido de nuestras vidas, sigue estando más presente que nunca. Es evidente, cristalino, que su manera de ser, su continua improvisación y, sobre todo, su estilo a la hora de crear escuela y dejar su sello en todo lo que hacia, era tan inconfundible que el mismo Barça se debate continuamente sobre la obligación de seguir su inspiración para salir adelante.

Y en esto está el bueno de Xavi Hernández, uno de sus alumnos más adelantados. No le será fácil al prodigioso centrocampista catalán lograr que el Barça, siguiendo el legado deportivo del Profeta del gol, levante el vuelo, pero en ello está y, desde luego, no renunciara a ninguno de sus consejos.

Pero esa grandeza y, sobre todo, esa la huella del legendario nº 14 no solo ha quedado marcada en el césped del Camp Nou y/o la Ciudad Deportiva Joan Gamper sino que se ha extendido en su legado social, a través de la Fundación Johan Cruyff. Es posible y sería muy bueno (y necesario) corregir esa percepción y error que muchos piensen que la construcción y creación de los populares campos, las denominadas Cruyff Court (275 en el mundo entero, 40 en España, 27 de ellas en Catalunya) son, simplemente, una instalación para jugar.

Herramienta vital

Nada más lejos de la realidad. “No debemos ver cada una de nuestras instalaciones como un campo de juego, porque no fue así como las concibió Johan, no”, explica el holandés (ya casi catalán) Sander Waare, miembro destacado de la Fundación Johan Cruyff. “ohan pensó que había que crear una herramienta para provocar y/o ayudar a la transformación social de los barrios más necesitados. Ese es el objetivo de cada campo, provocar, generar, una transformación social en el barrio, a través del deporte”.

Por ejemplo, en el barrio de La Florida de L’Hospitalet, donde nació el lateral azulgrana Jordi Alba. “Este es un barrio complicado, con un altísimo porcentaje de emigración, un 50% densamente poblado, mucha gente mayor que vive sola, pisos sobreocupados y los chavales nos reclamaban desde hacía mucho tiempo un espacio deportivo donde se pudiera jugar libremente sin estar federado en ningún club o federación”, explica Lluís Esteve, coordinador del Pla Integral Les Planes-Blocs Florida de L’Hospitalet. “Por citar, por ejemplo, un caso muy llamativo: en esta misma plaza de Granada está la Escola Balaguer, que no tiene patio y, por tanto, esta instalación les va de perlas”.

Alba Teodoro y Moad Ezzanouni, en la pista Jordi Alba, de L'H.

/ EMILIO PÉREZ DE ROZAS

Así que, como muy bien relata Waare, una vez creada la herramienta, gracias al patrocinio de las fundaciones de La Caixa y el Barça, la propia Fundación Cruyff, junto al ayuntamiento, han creado un programa para preparar a los jóvenes a gestionar, ellos solo, la actividad de ese campo, que se ha convertido, como deseaba el gran Johan, en el instrumento para que se una todo el mundo y, sobre todo, los jóvenes sientan que tienen un lugar donde acudir y participar en la recuperación de la convivencia y el buen rollo.

De ahí que la Fundación Cruyff esté preparando estos días, después de reunirse con hasta siete entidades del barrio, a cuatro educadores sociales, de forma muy profesional, que, una vez concluida su formación, pasarán a formar a 14 jóvenes. Sí, en efecto, el mítico dorsal de Johan, que, tras ocho semanas de preparación, pasarán a ser los encargados, libremente y, como mucho, bajo la supervisión de los cuatro educadores, de todas las actividades del ‘court’.

Haciendo amigos

“Repito, esto es ‘més que un camp’”, insiste Waare, junto a la calle de Alegría, como debe ser. “A través de este proyecto conjunto con el Ayuntamiento de L’Hospitalet, los jóvenes del barrio crecen en autoestima, en responsabilidad, en complicidad y convierten sus expectativas negativas en expectativas positivas cara al futuro. Siempre partiendo de la calle, que es donde Johan aprendió a jugar. La metodología que les enseñamos es muy sencilla y está enfocada a que asuman toda la responsabilidad en la gestión de la instalación”.

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“El campo no deja de ser un espacio abierto del barrio en el que hay una figura adulta como referente, con unas pautas educativas determinadas, que convierten la instalación en un lugar de convivencia pacífica y sana, donde chicos y chicas comparten su vida, deporte e inquietudes. Nuestra misión es dinamizar esa actividad y ponerles unas pautas y unos límites, lo que nunca viene mal”, explica Alba Teodoro, responsable del Equipament Jove Sidecar.

"Tras inaugurar esta pista, a mucha gente le entró, de nuevo, las ganas de volverse a juntar y dejar de deambular por ahí sin demasiado sentido"

Moad Ezzanouni / Educador social

De padres marroquís, nacido en L’Hospitalet, con 19 años, jugador del Almeda de Cornellà y entrenador de niños en el Pubilla Casas, Moad Ezzanouni quiere ayudar todo lo que pueda a la normalización de su barrio y, sobre todo, a la integración de todos los jóvenes, que pueden tener en este Cruyff court’el escenario ideal para disfrutar de la amistad, la convivencia y el deporte. “Mucha gente, mucha, cuando inauguramos este campo les entró, de nuevo, las ganas de jugar y compartir, de volverse a juntar y dejar de deambular por ahí sin demasiado sentido. La instalación les motivó y hemos vuelto a formar piña de chicos y chicas de todas las edades y procedencias y eso es maravilloso”. Ni que decir tiene que Moad es uno de los educadores sociales que trata de convertir este barrio en un barrio, si no modélico, mejor.