Un colegio ejemplar

La Escola Antaviana, premio Ciutat de Barcelona 2014, acoge a alumnos con y sin discapacidad que comparten aulas y juegos. Este colegio de Roquetes educa a menores sordos del distrito

Los delegados de las distintas clases del Antaviana sostienen el premio Ciutat de Barcelona 2014 junto al director y el jefe de estudios.

Los delegados de las distintas clases del Antaviana sostienen el premio Ciutat de Barcelona 2014 junto al director y el jefe de estudios. / RICARD CUGAT

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LUIS BENAVIDES / BARCELONA

Una escultura de madera con forma de B maýuscula preside el vestíbulo de la Escola Antaviana (Nou Barris, s/n) desde el mes de febrero. La estatuilla, protegida por una vitrina a medida, es el premio Ciutat de Barcelona 2014 en la categoría de Educación. "Este galardón es un reconocimiento al trabajo de muchos años, porque un buen proyecto educativo requiere tiempo y, sobre todo, vivencias personales que lo enriquezcan", dice Francesc Freixanet, director de la escuela.

El jurado escogió Antaviana por unanimidad al considerarla una escuela ejemplar por su inclusividad  y  su trabajo en red. "En esta escuela todo el mundo es bienvenido. Alumnos  con y sin discapacidad comparten aula y juegos, aunque algunas horas al día realicen sesiones de refuerzo", explica el director, quien destaca el trabajo del "gran equipo humano" que forman profesores, padres y alumnos.

DISCAPACIDAD AUDITIVA  

Entre los 450 alumnos del Antaviana hay 10 con alguna discapacidad intelectual -que cuentan con educadores y un espacio de apoyo- y 11 sordos profundos. "Nuestra escuela es el centro de agrupamiento de alumnado sordo en modalidad oral de referencia para Nou Barris.  Estos niños reciben la formación común al resto de alumnos, pero también sesiones con logopedas del CREDAC (Centre de Recursos per a Deficients Auditius de Catalunya)", cuenta el director.

Karim y Nastia, de 7 y 9 años, son dos de los alumnos de la escuela que llevan un implante coclear (dispositivo insertado quirúrgicamente que transforma las señales acústicas en señales eléctricas que estimulan el nervio auditivo).  "El 95% de lo padres prefieren este sistema al lenguaje de signos, que nosotros no trabajamos, porque les permite hacer una vida mucho más normalizada", cuenta Freixanet.

"Con estos niños estoy un máximo de cuatro horas semanales", cuenta Elisenda Martínez, logopeda del CREDAC, quien considera que en la escuela premio Ciutat de Barcelona 2014 se respira una inclusividad real: "He trabajado en muchos centros educativos y en Antaviana hay tanta diversidad que la diversidad es normalidad", afirma.

Para Martínez y Freixanet resulta una enorme satisfacción oír hablar a niños como Karim y Nastia. "Para los niños sin discapacidad auditiva, el esfuerzo de sus compañeros sordos es un ejemplo de esfuerzo y superación muy positivo", añade la logopeda.

ABIERTA AL BARRIO 

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Antaviana, abierta hace 21 años tras la fusión de las escuelas Toni Gida y Pla de Fornells, se autodefine como una escuela abierta al barrio. "Eso nos permite aprovechar muchos recursos externos. Aquí pueden entrar  los padres y compartir sus experiencias en el aula. En P-3, por ejemplo, reciben a los padres. Unos explican como se monta una tienda de campaña, otros cómo se elabora un té árabe... Todos pueden aportar algo", cuenta Elia Ferrer, exalumna del Toni Gida y profesora de primero.

Una decena de profesores retirados siguen vinculados al proyecto educativo con lo que demuestran que educar es vocacional y que la escuela de Roquetes engancha. "Me jubilé hace ocho años, pero colaboro con las  clases de teatro y doy apoyo a los grupos de conversación en catalán. La armonía que hay en el Antaviana te hace sentirla como algo tuyo", cuenta la exprofesora Josefina Manent.