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Miércoles 15 agosto 2018

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al aire libre

Las 10 mejores terrazas de Barcelona para comer bien

Con la llegada del buen tiempo, seleccionamos 10 espacios al aire libre que están a pie de calle

Las 10 mejores terrazas de Barcelona para comer bien

La terraza de Dos Torres, con el edificio del restaurante (una mansión modernista) al fondo.FERRAN IMEDIO

Con la llegada del buen tiempo, que falta nos hacía, se nos abre el apetito de espacios al aire libre donde disfrutar de un vermut, una comida, una cena, acaso un vino o un cóctel... Terrazas a pie de calle, de las que invitan a sentarse en sus mesas y ver la vida pasar. Lugares agradables y de fácil acceso, pues no hace falta cruzar vestíbulos ni coger ascensores para llegar a ellas. Esta es nuestra selección de terrazas de Barcelona.


DANNY CAMINAL

1. BELVEDERE

Pasaje de Mercader, 3

Lo que hace un siglo fue una casita del bonito pasaje de Mercader se convirtió en una coctelería 39 años atrás que servía platos de manera más o menos clandestina. Pero la terraza de aires británicos siempre estuvo allí, un espacio donde puedes comer de 13.30 horas a 23.00 horas cualquier día del año porque tienen cocina ininterrumpida. Las mesas son amplias y cómodas, y el entorno, tranquilo, pues te separa una valla de los pocos transeúntes que pululan por allí. La carta cuenta con platos de cocina de mercado clásica, aunque con un toque actualizado, como el estofado de rabo de buey, la liebre con lentejas, los garbanzos con gambas, la 'fideuà' de bogavante, el 'tartar' de salmón, la merluza a la donostiarra, la perdiz al estilo de Alcántara... Para bajar la comida o la cena, siempre puedes pedir cualquiera de sus afamados cócteles, tan clásicos como sus platos. Pasaje de Mercader, 3.


2. PLATJA CA LA NURI

Paseo Marítím de la Barceloneta, 55

Comer con los pies casi casi sobre la arena no es algo tan imposible en una gran ciudad como Barcelona. Un buen lugar donde hacerlo es Platja Ca la Nuri. Allí se disfruta de una cocina marinera de calidad, ya que juegan con productos frescos, y de arroces de temporada (negro con gamba roja y sepia, de verduras, cremoso de gamba y sepia, al horno con oreja de cerdo, butifarra del perol y ajos tiernos...), aunque también encontrarás platos de mercado, algunos para compartir, que varían según lo que esté disponible a diario. Sin duda, uno de sus atractivos es el menú de mediodía laborable, que cuesta 19 euros y que consta de primero, segundo, postre o café, pan de la panadería Baluard y una bebida (copa de vino, agua, cerveza o refresco). Para llegar, tendrás que bajar las escaleras del paseo Marítim a la altura del Hospital del Mar y caminar en paralelo a la playa hasta el local. Paseo Marítim de la Barceloneta, 55.


DANNY CAMINAL

3. MARTÍNEZ

Carretera de Miramar, 38

Para tener buenas vistas, sube a Montjuïc, junto al Hotel Miramar. Allí, Martínez te permitirá gozar, en la parte que da al mar (sean los balcones o la terraza misma), de una panorámica sensacional, con toda Barcelona y el Mediterráneo a tus pies. Todo el restaurante es exterior, aunque gran parte de la estructura está a cubierto; hay interior, claro, pero no es para los comensales sino para la cocina y los servicios. Un vermut, una comida, una cena... Su lema es 'Paella, brasa y mar', y se materializa en entrantes (anchoas, ensaladilla rusa, croquetas, buñuelos de bacalao, almejas a la marinera, gambas...) y en platos como la sopa de pescado, la cazuela de bogavante y rape, el lenguado, el rodaballo, el mero... y los arroces (¡hay una decena!). Siempre usan pescados de lonjas catalanas y gallegas y las verduras son ecológicas y de proximidad. Si vas un viernes por la tarde pincha un 'disc jockey'. Y pensar que durante tantos años aquel edificio de Òscar Tusquets había estado abandonado y oculto entre hierbajos... Parque de Montjuïc-Carretera de Miramar, 38. Barcelona.


RICARD CUGAT

4. LA VINYA DEL SENYOR

Plaza de Santa Maria, 5

No hay mejor lugar en el barrio del Born para admirar la fachada de la basílica de Santa Maria del Mar. Y para asistir al ir y venir de turistas en este punto neurálgico de La Ribera. Actividad incesante que se marida con tapas y vinos. El emblemático establecimiento ofrece más de 350 referencias y una selección quincenal de 20 vinos a copas que puedes acompañar con una tabla de embutido o de quesos, unas olivas, unas ostras... Siempre vinos de calidad, de los que dejan un gran sabor de boca. Tragos y escenario que podrían calificarse como 'de película'. Viene a cuento esta expresión para recordar una curiosidad: el equipo de rodaje de 'Vicky Cristina Barcelona' abrevó allí la noche en que Woody Allen rodó una escena de 'correfoc'. Plaza de Santa Maria, 5.


RICARD CUGAT

5. SUQUET DE L'ALMIRALL

Paseo de Joan de Borbó, 65

Uno de los restaurantes de referencia del paseo de Joan de Borbó es Suquet de l'Almirall, que lleva casi un cuarto de siglo ofreciendo cocina marinera. El establecimiento de Quim Marquès es una garantía en cuanto a arroces se refiere, y se inventó la Paella Catalana y la paella con denominación de origen Barceloneta, una simpática manera de promocionar su plato estrella, del que han vendido más de 40.000 raciones. Más allá de la anécdota, Suquet de l'Almirall ofrece una carta que enamorará a los fans de la cocina marinera: desde los entrantes hasta los pescados de lonja. Si te quieres hacer el/la enterado/a mientras comes en alguna de las mesas de su amplia terraza, que abre todo el año, puedes explicar que de allí salieron las réplicas de las carabelas de Cristóbal Colón, 'La Niña, 'La Pinta' y la 'Santa María', porque el restaurante había sido décadas atrás Atarazanas Cardona. Paseo de Joan de Borbó, 55.


6. DOS TORRES

Via Augusta, 300

Esta terraza tiene pedigrí de verdad. Porque pertenece a un edificio modernista que es patrimonio histórico de la ciudad y porque, junto a otras dos mansiones del mismo estilo, dio nombre al barrio de Tres Torres. Historias de la ciudad al margen (de residencia familiar pasó a colegio de monjas y bar musical), su espacio al aire libre es uno de los más señoriales de Barcelona. Basta con echar la vista a la fachada para certificarlo. En este elegante jardín se disfruta de los platos de mercado con algún que otro guiño moderno que se elabora en la cocina de Dos Torres, más alguna que otra creación más desenfadada de La Jacaranda, el espacio gastronómico de la planta baja. Atención al torreón junto a la entrada, que se puede usar como sala privada. Y si te gusta el olor a jazmín, este es tu rincón. Via Augusta, 300.


ÁLVARO MONGE

7. PEZ VELA

Paseo del Mare Nostrum, 19-21

Dicen los responsables de Pez Vela que se trata de un nuevo concepto de chiringuito. A ver, no es precario ni está plantado en la arena, aunque se sitúa a escasos metros de la playa de la Barceloneta que hay bajo el Hotel W. Por eso los comensales se sienten cómodos en sus mesas. Esta una terraza no parece Barcelona sino más bien Miami, con un paseo por donde circulan 'runners' y patinadores, una playa en forma de bahía a continuación y el 'skyline' de los rascacielos de Diagonal Mar al fondo. Su propuesta gastronómica es corta pero directa, y gira alrededor de ensaladas, pescados salvajes del día y arroces (para los más carnívoros hay chuleta de buey a la parrilla de carbón natural). Cocina sencilla a partir de producto fresco. Buena parte de su éxito es su menú, que se sirve incluso en fin de semana: por 35 euros, te sirven una ensalada mixta y una paella a elegir (de calamarcitos, gambas y almejas; negro de chipirón de playa y alcachofas; de butifarra, setas y espárragos, o de verduras a la brasa), pan con tomate, copa de vino, agua, corte de helado de turrón de Xixona y café.


ALBERT BERTRAN

8. LA COROMINES DEL CCCB

Montalegre, 5

Esta es una terraza algo escondida, y eso que está en el meollo de Barcelona, en pleno Raval. Se trata de La Coromines del CCCB, el bar-restaurante del Centre de Cultura Contemporànica de Barcelona, que da a la plaza de Joan Coromines, donde el bullicio del popular barrio barcelonés se convierte en paz. Resulta paradójico que sea un espacio bastante escondido cuando tiene tres accesos: por la plaza de Joan Coromines, la calles de Montalegre, 5 y Valdonzella. Por eso lo frecuenta tanto el público del museo. En la carta encontrarás platos sanos y sencillos elaborados con productos de proximidad y ecológicos, como la ensalada de espinacas, queso de cabra, miel y frutos secos, el 'wok' de arroz salvaje con verduras y soja, el muslo de pollo de payés confitado con patatas al horno, el 'tartar' de atún con guacamole, el emperador a la plancha con calabacín... Hacen menú de mediodía con primero, segundo postre y bebida (entre semana cuesta 13 euros y los fines de semana, 15). El precio medio de la carta es de 20 euros sin bebidas. Depende de los horarios de la plaza (cierra siempre a las 21.00 horas en invierno y a las 22.00 horas en verano), así que no podrás cenar; solo comer menús y platos combinados los mediodías laborables y tapas los fines de semana. Eso sí, de miércoles a sábado por las tardes ofrecen una carta más corta a base de tapas, 'burgers' y ensaladas. Y a cualquier hora puedes tomar un vino, un vermut o un gintónic. Quien quiera montar una fiesta allí puede alquilarlo hasta las 3.00.


9. ELS PESCADORS

Plaza de Prim, 1

Els Pescadors lleva abierto desde 1980 en una de las plazas más coquetas y encantadoras de Barcelona. En realidad, no parece que estés en una gran ciudad cuando te sientas en su terraza y disfrutas de tanta tranquilidad y de un escenario que presiden tres bonitos árboles de la especia bellasombra y una fuente, con decenas de casitas blancas alrededor que parecen llevarte a otros lugares (¿Cadaqués, quizá?). O a otras épocas; en concreto, a la del Poblenou de hace muuuuchas décadas. No en vano, aquella es una de las zonas más antiguas del barrio industrial, pues data de 1851, ni más ni menos, y fue lugar de residencia y encuentro de pescadores y obreros. En este entorno que muchos describen como mágico podrás probar una cocina marinera inspirada de las recetas que se elaboraban en los pueblos de pescadores, sin artificios pero trabajada con productos de proximidad de máxima calidad. Plaza de Prim, 1.


10. MANÁ 75º

Paseo de Joan de Borbó, 101

Difícil elección. ¿Te sientas en la terraza con rollo 'chill out', que es casi un jardín, en busca de paz y tranquilidad, o buscas mesa junto al lineal con una docena de paelleros haciendo 'chup-chup', en busca de espectáculo gastronómico y arroces? Dado que este es un reportaje sobre terrazas, te recomendamos que te sientes al aire libre, a la sombra del Hotel W (los clientes del restaurante tienen dos horas y media gratis en su aparcamiento) y de la sede de Desigual. En la terraza, una enormidad de 330 metros cuadrados, toda ella embellecida con maderas y bambús, puedes comer lo que quieras de su carta mediterránea (atención a los arroces y a las croquetas), tomar un vermut, un café, un gintónic... Incluso abren una barra para servir cócteles en eventos privados. Los fines de semana, a partir de mediados de junio, habrá música en directo.

La terraza del Zurich, la de más pedigrí

Ha sido el lugar de encuentro por antonomasia de los barceloneses. A la pregunta de "dónde quedamos" le seguía la misma respusta: "En la terraza del Zurich". Este emblema de la ciudad nació como La Catalana en 1862 frente a la parada del tren que llevaba a los pueblos de Sarrià y Sant Gervasi. Era un quiosco de bebidas que se transformó en chocolatería. A principios el siglo XX, un catalán del que solo se sabe su apellido, Serra, lo compró y le puso el nombre actual porque había vivido en la ciudad suiza. En 1920, la familia Valldeperas lo adquirió (sigue siendo la propietaria) y en 1925 lo convirtió en la cervecería que es hoy en día.