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CRÍTICA DE CINE

'La odisea de los giles': Robin Hood en el corralito

El director Sebastián Borensztein combina dosis de humor costumbrista y sátira social para obtener una película perfectamente entretenida, y absolutamente formularia

Nando Salvà

Estrenos de la semana. Tráiler de ’La odisea de los giles’.

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La odisea de los giles ★★★

Dirección: Sebastián Borensztein

Reparto: Ricardo Darín, Luis Brandoni, Chino Darín, Daniel Aráoz

Países: Argentina / España

Duración: 116 minutos

Año: 2019

Género: Comedia

Estreno: 29 de noviembre del 2019

Situada en Argentina en el 2001, cuando el país se hallada sumido en una terrible crisis financiera y estaba a punto de imponerse el corralito, la nueva película de Sebastián Borensztein celebra la solidaridad de la clase obrera a través del reconfortante cuento de un grupo de vecinos de una zona rural que son víctimas de una estafa por parte de un gerente bancario, y que trazan un elaborado plan de acción para robar al ladrón y recuperar así sus ahorros.

Borensztein no oculta la influencia de diversos clásicos del cine de atracos, en especial 'Cómo robar un millón y...' (1966) -no solo incluye imágenes de esa comedia criminal en el metraje, sino que además toma prestadas de ella algunas situaciones-, y la combina dosis de humor costumbrista y sátira social para obtener una película perfectamente entretenida, y absolutamente formularia. 'La odisea de los giles' en ningún momento genera dudas sobre adónde se dirige, y en su avance nos ofrece subtramas románticas tan innecesarias como cursilonas y tragedias personales que aportan sentimentalismo pero que no logran dotar al relato de verdadera envergadura emocional. Mientras tanto, además, acumula demasiados conflictos inconsecuentes y demasiados personajes carentes de contornos. Pese a ello, gracias al aplomo que exhibe, el encarnado por Ricardo Darín -'si esto fuera 'Ocean’s eleven', él sería Danny Ocean- casi logra convencernos a nosotros como convence a sus compinches de que, cuando nuestras instituciones nos fallan, no nos queda más remedio aliarnos contra ellas.