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NUEVO ÁLBUM DE LA CANTANTE CORDOBESA

India Martínez, con vocación global

La artista canta en wolof (lengua de Senegal), rumano y francés en 'Camino de la buena suerte'

Hoy actúa en la sala Barts

NÚRIA MARTORELL
BARCELONA

India Martínez canta en wolof (lengua del Senegal) rumano y francés en ‘Camino de la buena suerte’ . / RICARD FADRIQUE

Tres compactos en menos de tres años, con la crisis que arrecia en la industria discográfica, sería un sueño para cualquiera. "Yo sigo cumpliendo mi sueño, sí. Al ritmo natural que me pide el corazón. Y en realidad este es mi segundo disco de canciones inéditas, el anterior, de versiones, lo concebí como un regalo", explica India Martínez. Su nuevo trabajo, 'Camino de la buena suerte', fue número uno en iTunes nada más salir (a principios de mes), y se mantiene en el pódio de la lista oficial de discos físicos.

Para este trabajo, la cantante volvió a recurrir a sus "hombres de confianza", a los compositores y productores David Santisteban Riki Rivera. "Empecé con Riki, que también ejercía de arreglista, y nos faltaba alguien como David para completar el equipo. Y fue cuando notamos que había una armonía increíble entre nosotros. Disfruto mucho a la hora de empezar cualquier proyecto", constata.

Misticismo

El kilómetro cero de este camino multilingüístico de la buena suerte empieza en Senegal. Con la voz desnuda de India, cantando en wolof, una de las lenguas del país. La pieza se titula 'Samandhi'. "Es una creación personal con la que experimento un poco. La introducción es muy espiritual e intenta ser una conexión entre el hombre y la tierra. Hay lamentos y cantes a la vez, y quería un idioma que fuese lo más primitivo posible. De hecho, este no tiene ni escritura", relata. En la carátula, claro, no aparece la letra de la pieza.

Para pronunciarla bien, echó mano o de un amigo senegalés que con el móvil le iba "dando las indicaciones". "Lo que dice es que somos naturaleza y hay que cuidarla y respetarla siempre. Y el final del tema se entrelaza con el siguiente. Mientras arde la llama".

El "fuego purificador" es especialmente protagonista en este álbum, tomando el relevo al elemento agua que inundó 'Trece verdades'. "Me apetecía tomar prestada esta llama para representar el fuego interior que tenemos dentro y que nos hace sentir, que nos enciende y a veces nos quema y a veces se apaga –explica–. Pero sobre todo, lo que busco es transmitir mucho optimismo. Y ganas de luchar".

Un positivismo que, explica, se debe a su momento vital. "Quería que quedara clara mi postura, dar este mensaje en el título del álbum. De hecho, no es el nombre de ninguna canción. Es una frase de 'Los gatos no ladran' [el tema que canta en acústico para EL PERIÓDICO]".

A Martínez siempre le han atraído "los sonidos étnicos". "Desde pequeña escuché árabe y también rumano. Aunque sé que a la gente le sorprenderá que lo use en un tema. Mi querencia árabe se conoce, pero esta otra fonética también me es familiar. Tanto, que me puse a componerla en este idioma con Jake Bonkutiu [que se marca un rap en mitad de 'Tu si eu']. El toque exótico se pronuncia con la incorporación de una flauta bansuri. Y por empecinamiento de la artista, también suena el saxo en 'Quizás'. "Me parece un instrumento muy de fuego". "'Ya no creo en los cuentos de hadas'", suelta en esta pieza. "Es la única letra que no es mía, es de Manuel Carrasco. Y la única dolorosa. Pero En 'Solo tú' yo ya empezaba diciendo "Cuando todo era un cuento de hadas".

El final del trayecto acaba con 'Aicha' del gran Khaled, cantada en francés. "Una cuenta pendiente" que guardaba desde que coincidió al rey del raï en un festival flamenco.