LA OTRA CARA DEL MUNDIAL

La superpoblación de gatos callejeros en Qatar y su plan para esterilizarlos

Los animales, muy abundantes en todo el país, han protagonizado anécdotas durante el Mundial: uno apareció en una rueda de prensa de Vinicius y otro ha sido adoptado por la selección de Inglaterra

La superpoblación de gatos callejeros en Qatar y su plan para esterilizarlos
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Sergio R. Viñas
Sergio R. Viñas

Periodista

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Hace un par de días, mientras Vinicius ofrecía una rueda de prensa en el centro de entrenamiento de Brasil, en las instalaciones del Al Arabi, un gato callejero se coló en la sala y se aposentó sobre la mesa. El delantero del Real Madrid se echó a reír, mientras su jefe de prensa se puso a acariciar al animal... durante unos segundos. Después, agarró al gato por el lomo y lo dejó caer al otro lado de la mesa, en un gesto bastante criticado por su desconsideración. El gato, no obstante, en su inherente e indisociable condición de gato, cayó de patas y se recostó a los pies de la mesa. Tan a gustito.

La anécdota llamó la atención del mundo entero, pero no extrañó lo más mínimo a quienes estamos en Qatar. O a quienes hayan estado en el pasado alguna vez. En este país existe una llamativa superpoblación de gatos callejeros. Por todos lados, pero especialmente en los numerosos descampados que hay en medio de las ciudades. Puesto que Doha y sus ciudades anexas están en construcción, abundan los solares vacíos en los que estos animales encuentran un espacio donde pasar sus vidas.

Son, además, gatos nada asustadizos. Puedes pasar a 20 centímetros de uno y que ni se inmute, a diferencia de lo que suele ocurrir en España. Estos bichos están completamente integrados en el ecosistema social qatarí, en buena medida porque los residentes les alimentan. Cuando tienen hambre y estás cenando en una terraza, maúllan para dar lástima. En eso sí que son como sus congéneres extranjeros.

El gato Dave

En la concentración de Inglaterra han tomado buena nota de las costumbres locales. Por allí apareció un día un gato callejero, al que los jugadores y técnicos ingleses, en especial Walker, Stones, Sterling y Phillips, decidieron adoptar y bautizar: Dave. "Si ganamos el Mundial, prometo adoptarlo y llevármelo conmigo a Manchester", dijo hace unos días Walker, el lateral del City.

Ahora bien, no a todo el mundo le hace feliz la abundancia de gatos que hay en Qatar. El mejor ejemplo de ello es Ousmane Dembélé. Según reveló su compañero Randal Kolo Muani, el extremo de Francia le tiene pánico a estos animales. "Y nos hace reír a todos los demás", añadió el delantero.

Más allá de fobias puntuales, la sensación es que a los locales no les incomodan en absoluto los gatos callejeros, perfectamente integrados en sus vidas diarias. Sin embargo, sí son considerados en cierta manera un problema a solucionar. El Gobierno qatarí lanzó el año pasado un plan para construir refugios para estos animales, evitando así su proliferación en las calles.

El plan de Qatar

La eficacia de este tipo de soluciones, no obstante, está en entredicho, pues en ocasiones lo único que logran es que los gatos que no son atrapados se reproduzcan con más frecuencia y que, por tanto, la superpoblación vuelve a ser un problema a medio y largo plazo.

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Frente a esta estrategia gubernamental, o al menos como complemento, surge la asociación TNRQ, siglas en inglés de Atrapar-Esterilizar-Devolver-Qatar. A lo largo del año 2021, esta iniciativa esterilizó a 721 gatos, según sus propios registros. "Cuando los machos están castrados, ya no se ven obligados a mantener un gran territorio oa pelear por parejas; y las hembras ya no se ven obligadas a soportar las demandas físicas y mentales de dar a luz y cuidar a sus crías", justifican en su página web, afirmando que la esterilización "mejora la vida" de los animales.

Con este plan, prevén "estabilizar y finalmente disminuir" la población de gatos callejeros en el emirato. TNRQ también recauda fondos para poder llevar al veterinario a los animales enfermos que rescatan de la calle. Si Vinicius y Walker se enteran, quizá aporten algo a la causa.