CROACIA-BRASIL

La "alegría" de Tite para encontrar los difíciles equilibrios políticos y futbolísticos de Brasil

  • El entrenador de la pentacampeona, gracias a su talante y su apuesta por el talento ofensivo, ha conseguido mantener unido a un grupo resquebrajado por las elecciones presidenciales del país

El entrenador de la selección brasileña Adenor Leonardo Bacchi Tite durante la rueda de prensa ofrecida este jueves en el Centro de Prensa de Doha. EFE/Rodrigo Jiménez

El entrenador de la selección brasileña Adenor Leonardo Bacchi Tite durante la rueda de prensa ofrecida este jueves en el Centro de Prensa de Doha. EFE/Rodrigo Jiménez

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Sergio R. Viñas
Sergio R. Viñas

Periodista

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En todas las ruedas de prensa que organiza la FIFA, es preceptivo que el periodista arranque su intervención dando su nombre y apellido y citando el medio para el que trabaja. Es una cuestión de mera educación que no siempre se cumple, más que nada por despiste, acostumbrados muchas veces los reporteros a que el interpelado ya le conozca y sepa quién es. Normalmente, a entrenadores y futbolistas les da bastante igual cómo se llame quien les hace la pregunta. Pero a Tite sí que le importa. "¿Cuál es tu nombre?", le dijo este jueves el seleccionador de Brasil a un periodista en la previa de su partido de cuartos de final del Mundial de Qatar frente a Croacia (viernes, 16.00 horas).

"La alegría es la identidad del fútbol brasileño. Este no es mi equipo, es la selección nacional de Brasil, también es el equipo de los entrenadores de juveniles que han trabajado con estos jugadores. Les damos confianza para que de lo mejor de sí mismos y la consecuencia es que, bajo tanta presión, mantienen el valor de jugar como lo hacen, aun con el riesgo de que te puedan lesionar", respondió Tite al periodista de quien quiso saber el nombre.

Gran favorita

Brasil luce por Doha escarapela de favorita máxima al título. Con justicia, pues está siendo la selección que mejor fútbol está desplegando. Pero también le acecha la crítica, especialmente tras el famoso baile de Tite con Richarlison tras su gol frente a Corea del Sur, el tercero en los primeros 29 minutos de juego. "Es nuestra forma de ser, bailar es parte de la cultura de Brasil, no lo hacemos por menospreciar a nadie", incidió el técnico.

El baile y la alegría que cita Tite responden al éxito (hasta ahora al menos) de una gestión complicada en el seno de la pentacampeona, tanto en lo futbolístico como en lo político-social. En este apartado, resultó significativo que quien sacara al veterano (61 años) técnico a bailar fuera Richarlison. Ambos defienden con vehemencia ideas progresistas frente a una selección en la que muchas estrellas se han entregado a Jair Bolsonaro.

La derrota en las urnas del ultraderechista presidente saliente frente a Lula resquebrajó el país, muy polarizado durante el proceso electoral celebrado en el mes de octubre. Neymar fue de los más vehementes en su apoyo a Bolsonaro, al que también apoyaron pesos pesados de la 'Canarinha' como el capitán Thiago Silva y el veterano Dani Alves.

"No es mi batalla"

"Esa no es la batalla en la que yo lucho. La batalla del fútbol es la de la educación, la de la competir para ser mejor, pero con límites éticos, para ser el más osado y el más creativo, respetando nuestros orígenes. Que esa gente se quede con esa batalla, no la quiero para mí", respondió hace unas semanas el seleccionador ante el intento de algunos sectores de su país de asociar la imagen de la selección de Brasil a la de Bolsonaro.

La batalla de Tite, en fin, es conseguir que toda su selección (y, a ser posible, el país) se centre en el fútbol. Y para ello, ha apostado por romper las cadenas que en torneos anteriores encorsetaban a su equipo y desplegar un arsenal ofensivo como pocas veces se ha visto. A partir del sostén de Casemiro, Tite está apostando por Paquetá y Neymar en la función de interiores, con Raphinha, Richarlison y Vinicius copando el frente ofensivo. Son prácticamente cinco delanteros juntos.

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La entidad de los rivales a los que se ha enfrentado hasta ahora (Suiza, Serbia y Corea del Sur, además de Camerún, un partido que perdió pero que afrontó con suplentes y ya clasificada) ha sido escasa y no ha exigido a Brasil demasiado esfuerzo defensivo. De hecho, Brasil solo ha encajado dos goles, ambos en contextos sin estrés por el resultado o la clasificación.

La receta de Tite está funcionando en todos los sentidos hasta ahora, si bien Croacia surge este viernes como un rival de mayor empaque, por mucho que ya no sea la que alcanzó el subcampeonato hace cuatro años. Brasil aspira a seguir bailando rumbo a semifinales. Siempre con "alegría".