Mundial de Qatar

El naufragio de la España de los mil pases y los mil penaltis

La selección de Luis Enrique repitió la frustración de mover la pelota sin éxito que le condenó hace cuatro años en Rusia, también en octavos de final y en la tanda

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Sergio R. Viñas
Sergio R. Viñas

Periodista

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La España de los mil pases no consiguió convertir uno solo de ellos en un remate exitoso contra la portería de Marruecos en 120 minutos. La España de los mil penaltis ensayados por barba se presentó en la tanda decisiva y no consiguió marcar ni uno solo. La España del 7-0 contra Costa Rica, eufórico arranque del Mundial, ha quedado segada en la segunda estación frente a una selección corajuda pero inferior libra por libra.

La España de Luis Enrique encalla sus vagones junto al desierto catarí, con un descarrilamiento que recuerda, paso por paso, al que protagonizó hace cuatro años en Moscú. En octavos de final, como entonces. En penaltis, como aquella vez. Tras dar más de mil pases sin éxito. Sí, exactamente como ocurrió frente a Rusia, otra selección que no debería haber supuesto tamaño obstáculo para una selección del caché de la española.

Falló Sarabia, salido en los últimos minutos solo para esa misión, y lo envió al palo. Después lo hicieron también Soler y Busquets, en este caso por la mediación decisiva de Bono. Simón alargó el suspense de forma innecesaria para Achraf, madrileño, eliminara a la selección del país que le vio nacer.

Encargo fallido

Como un bumerán, resulta imposible no reparar en aquella frase de Luis Enrique en la previa. "Les pedí que tiraran mil penaltis cada uno en los entrenamientos con sus clubs", aseguró el seleccionador al respecto de una hipotética tanda. Y defendió que no es una lotería, pero ordenó a sus futbolistas que compraran todos boletos. Ni por esas. Quizá no le hicieran caso, quizá sea, sencillamente, que el hábito no hace al monje. No siempre."Los tres primeros lanzadores los he elegido yo. Los otros dos [que no llegaron a tirar], los jugadores", dijo después Luis Enrique, siempre pecho por delante cuando vienen mal dadas para ejercer de escudo frente a sus futbolistas. También habló de su futuro. Bueno, de aquella manera: "Me importa cero ahora mismo. Tengo más salidas que un metro. Tengo más ganas de llegar a mi casa, ver a mi gente y a mis perros y estar con todos ellos".

Se agarró Busquets al tópico de que España había caído "de la forma más cruel". "El fútbol es cruel, no entiende de justicia, entiende que la pelotita entre, los penaltis son una lotería", dijo, por su parte, Rodrigo Hernández, a quien sí le parece que la tanda tiene algo de suerte, al contrario que al seleccionador. Formas divergentes de verlo que no corrigen el desenlace de la eliminación.

Historia repetida

España cae en octavos de final, como ya le ocurrió en Rusia 2018 (frente a la anfitriona) y en Alemania 2006 (contra Francia). Entre una y otra, excepción hecha del histórico campeonato de Sudáfrica 2010, la debacle en fase de grupos en Brasil 2014. En estas tres últimas ediciones convergen la incapacidad para desarrollar con eficiencia un modelo de juego ya muy enraizado, consistente en la posesión de la pelota.

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Una apuesta bella cuando se practica bien, pero desesperante en noches como esta. El contador de pases, según Sofascore (la cifra siempre varía en función de las mediciones), alcanzó los 1.019 frente a Marruecos. Hace algo más de cuatro años, frente a Rusia, fueron todavía más: 1.114. Y no se trata de cuestionar el modelo (o no tiene por qué), sino solo de constatar una tendencia que, con otro seleccionador y con otros jugadores (solo Busquets, Alba y Asensio jugaron en Marruecos y vivieron la debacle en Rusia) se repite cuatro años más tarde. Porque, también hay que resaltarlo, la cifra de los mil pases también se rebasó ante Costa Rica.

La buena noticia para España, en un día oscuro como las noches catarís sin nubes que las tamicen, es que el grupo de futbolistas que tropezó este Día de la Constitución presume de una juventud envidiable que no apunta a un cambio de ciclo, sino a una maduración del actual. Dentro de cuatro años, se verá si es así o si España tiene que volver a contar mil pases y mil penaltis.