GHANA- URUGUAY (0-2)

La vieja guardia uruguaya se despide del Mundial entre lágrimas

La celeste cumple ante Ghana pero queda eliminada por un gol de Corea del Sur ante Portugal en el tiempo añadido

La selección de Uruguay se despide del Mundial

La selección de Uruguay se despide del Mundial / Raúl Arbol

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Javier Giraldo
Javier Giraldo

Periodista

Especialista en deportes

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Adiós a un clásico: la selección uruguaya se despidió del Mundial de la forma más cruel posible, después de ganar su partido ante Ghana y salir penalizada por el gol a última hora que Corea del Sur marcó ante Portugal. Empatados a puntos surcoreanos y uruguayos y con la misma diferencia de goles, son los asiáticos los clasificados por haber marcado más goles.

La victoria de Uruguay ante Ghana fue intachable, pero insuficiente: cosas del Mundial, que convierte cada partido en imprescindible, que obliga a las selecciones a rezar para que otros resultados acompañen. A Uruguay le abandonó la suerte en el último momento: ganó su partido, pero perdió el que no jugó.

Demasiado tarde

No fue el Mundial de Uruguay, que reaccionó tarde a la exigencia del torneo: fue de menos a más, pero acabó fuera por cuestión de goles, cuando ya no podía hacer nada para evitarlo. En su partido, tumbó a Ghana con solvencia, gracias a dos goles de De Arrascaeta en la primera parte.

La eficacia de los uruguayos contrastó con el juvenil entusiasmo del equipo africano. A Ghana le faltó empaque, veteranía y cuajo, justamente las cualidades que distinguen a Uruguay. Se le puso el partido muy a favor a Ghana recién cumplido el cuarto de hora, cuando el árbitro alemán, previa consulta con el VAR, decretó penalti de Rochet a Kudus.

Expertos en el otro fútbol, los uruguayos sacaron su lado 'canchero': protestas, quejas, pisotones al punto de penalti y gritos al encargado de lanzarlo, Andrew Ayew. En medio de ese panorama, era de esperar, falló el lanzamiento, bien despejado por el portero uruguayo.

Uruguay supo agarrarse a ese punto de inflexión: un penalti parado en esas circunstancias es casi como un gol a favor, al menos desde lo anímico. Empezó a crecer la celeste a medida que Ghana se achicaba, como si le pudiera la presión, como si sus jugadores no estuvieran preparados para un escenario tan exigente.

Lo demostraron poco después, cuando De Arrascaeta abrió el marcador. La jugada retrató todas las carencias de la defensa ghanesa: sus dos centrales dejaron pasar el balón, que cayó a pies del incombustible Luis Suárez, nuevamente titular en detrimento de Cavani.El meta de Ghana detuvo su remate, pero no la segunda jugada. Irrumpió De Arrascaeta para firmar de cabeza el primer gol uruguayo del torneo.

Amplió ventaja el conjunto de Diego Alonso poco después, también gracias al jugador del Flamengo. Atento, remató con el exterior del pie derecho un balón perdido en el área, incapaces los ghaneses de replegar con solvencia.

Cuerpo a cuerpo

El 0-2 tranquilizó a Uruguay y convirtió el partido en un combate cuerpo a cuerpo: mucho choque y mucha falta, pero poco fútbol y pocas ocasiones. A Ghana le costó un mundo encontrar a sus hombres de ataque, Iñaki Williams y los hermanos Ayew, sustituidos ambos en el descanso. Apenas hubo noticias del delantero del Athletic.

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Uruguay supo mantener su plan: muy metido en el partido, compitiendo a muerte cada balón y dispuesto a sentenciar cuanto antes. Imposible imaginar que no le alcanzaría. En el otro partido, Portugal y Corea empataban a un gol. Alonso refrescó a su equipo con la entrada de Cavani y De la Cruz en el 65'. El plan uruguayo se cumplía a la perfección, pero cuando llegaron noticias del Education City, las lágrimas y la desesperación se apoderaron de los uruguayos. Suárez, ya en el banquillo, lloraba y se tapaba la cara con la camiseta.

Sus compañeros buscaban el gol a la desesperada. Necesitaban dos para seguir vivos. Pero no hubo manera. El Mundial pierde a una de sus selecciones más clásicas, campeona en 1930 y 1950. Una extraordinaria generación de futbolistas celestes cerró su ciclo mundialista entre lágrimas.