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La 'tasa del pecado' y la odisea de comprar alcohol en Qatar

Solo los residentes mayores de 21 años pueden acceder a la compra de bebidas alcohólicas, y solo pueden gastarse mensualmente el 10% de su salario

La 'tasa del pecado' y la odisea de comprar alcohol en Qatar
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Javier Giraldo
Javier Giraldo

Periodista

Especialista en deportes

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La ‘sin tax’, o tasa del pecado, entró en vigor en Qatar el 1 de enero de 2019: es un impuesto que grava las bebidas alcohólicas al cien por cien, una medida que duplicó de un día para otro los precios de las bebidas alcohólicas. 

En pleno Mundial de fútbol, torneo que siempre se ha asociado al consumo de alcohol entre muchos aficionados, consumir alcohol en Qatar no es imposible, porque algunos hoteles y restaurantes lo sirven, aunque a precios bastante altos: una cerveza no baja de los diez euros. Una copa de vino blanco puede superar los 20 euros

Pero comprar alcohol para consumo propio ya es otra historia, mucho más complicada en Qatar: es ahí donde entra en juego la tasa del pecado, la ‘sin tax’, que no solo dispara los precios, sino que obliga a los interesados a cumplir varios trámites para poder comprar alcohol.

Para empezar, hay que pedir un permiso a la Qatar Distribution Company (QDC), la empresa estatal que canaliza y monopoliza la venta de alcohol a extranjeros. Solo pueden pedirlo los mayores de 21 años que tengan permiso de residencia en Qatar y que tenga un sueldo mínimo de 3.000 rials mensuales, unos 792 euros. 

En la práctica, la norma impide a los turistas acceder a la compra de alcohol, porque la QDC solo vende alcohol a los que acrediten tener una vivienda habitual en Qatar de tres meses de antigüedad como mínimo, no un alojamiento en un hotel o centro turístico.

El salario, al detalle

Pero no terminan ahí los requisitos: los aspirantes al permiso deben presentar una carta en inglés, firmada por su empresa, en la que se especifique el salario del trabajador, desglosando posibles bonus o beneficios fiscales. 

Una vez obtenido el visto bueno de las autoridades, el aspirante debe pagar por el permiso: 150 rials (40 euros) el primer año, 250 (66 euros) el segundo, 350 (92) el tercero y 400 (105 euros) el cuarto año. 

Obtenido el permiso, el interesado debe ponerse en contacto con la QDC para concertar una cita y acudir a los centros de la QDC para comprar alcohol.

Pero la compra es limitada: lo indica la normativa del país. Habitualmente, la QDC solo permite gastar en alcohol el 10 por ciento del salario del trabajador (de ahí la exigencia de detallar hasta el último céntimo de salario en los formularios que hay que rellenar).

“La cuota mensual de gasto [en alcohol] depende del salario básico, entre otros factores. Será informado de su cuota cuando acabe el proceso de solicitud se haya completado”, detalla la QDC en su web oficial. 

Normas a la hora de la compra

Una vez concedido el permiso, el residente deberá atenerse a una serie de normas: debe ir en persona a la tienda en cuestión (sin su cónyuge o hijos) y una vez comprado el alcohol, debe transportarlo en su coche, “oculto a la vista de la gente durante el trayecto”. 

Está totalmente prohibido comprar alcohol para cedérselo a otras personas, y solo se puede consumir en la residencia del titular del permiso. 

Los precios son altos: un pack de 24 latas de cerveza sale por 384 rials, unos cien euros. Una botella de ginebra suele costar unos 304 rials, equivalente a 80 euros

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El interesado deberá ir renovando su permiso para comprar alcohol periódicamente, y si cambia de residencia o de trabajo debe informar a las autoridades competentes para que le sea renovado el permiso.  

La carne de cerdo, también prohibida por la religión islámica, se rige por unos patrones similares. También es complicado acceder al tabaco para cigarrillos electrónicos, que solo se consigue en el mercado negro, y a precios desorbitados.