Brasil - Suiza (1-0)

Un chispazo de Casemiro impulsa a Brasil

La selección de Tite rebaja sus prestaciones, pero tumba a Suiza y se clasifica para los octavos de final

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Javier Giraldo
Javier Giraldo

Periodista

Especialista en deportes

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Sin Neymar, Brasil se vulgarizó: jugó ante Suiza un partido del montón, resuelto a última hora por un chispazo de Casemiro, que conectó uno de esos disparos con el exterior del pie que cualquier futbolista imagina en sus sueños, una delicia para cámaras y fotógrafos.

El gol a última hora de Casemiro envía a la selección brasileña directamente a los octavos de final, tras ganar sus dos primeros partidos. No maquilla, sin embargo, la sensación de que hay un Brasil con Neymar y otro sin Neymar: uno, rebosante de talento y de intensidad; el otro, mucho más plano.

Suiza no mereció perder ante Brasil: es un equipo que trabaja en el anonimato. Lleva años demostrando que es un equipo difícil de batir, solidario y sólido, capaz de competir muy por encima de lo que suelen apuntar los pronósticos. Para sumar ante Brasil solo le faltó un poco de puntería y una pizca de suerte.

Brasil, por su parte, mostró mucho menos de lo que enseñó en su primer partido: el equipo implacable y arrollador de la primera jornada se volvió gris, pesado y plano ante Suiza. Con Casemiro como pivote, Fred y Paquetá de interiores y Raphinha y Vinicius por las bandas, la 'verdeamarelha' no tuvo fluidez, ni por dentro ni por fuera.

Lo intentó Raphinha con un disparo lejano, a la media hora de juego; fácil para Sommer, el portero suizo, que veía pasar los minutos con una placidez que ni hubiera imaginado antes del partido.

También la tuvo Vinicius, en un remate forzado al primer palo, que Sommer despejó con solvencia mientras el fondo del estadio 974, con amplia mayoría amarilla, ya casi cantaba el gol.

Pero ni Raphinha ni Vinicius tuvieron espacio para correr. Les faltó desborde y habilidad para irse en el uno contra uno, mientras Richarlison se resignaba a hacer la guerra por su cuenta, bien tapado por los fiables centrales suizos.

Rodrygo, más talento en ataque

En el descanso, Tite dio entrada a Rodrygo, sustituto de Paquetá. Unas dosis más de talento para el ataque de Brasil, que sin embargo siguió atascada, falta de ritmo y de intensidad, sin metros para correr en los primeros compases de la reanudación.

El partido se animó porque Suiza se vino arriba sin complejos. Solo necesitó una aproximación por la banda derecha de Rieder -bien anulada por Militao, excelente en el 'tackle'- para empezar a mirar a los ojos a Brasil.

Mientras Tite sustituía a Fred (más kilómetros que talento), Murat Yakin respondía dando entrada a Stefen y a Edimilson Fernandes, buscando más picante en ataque. Ambos protagonizaron una acción de peligro que estuvo a punto de darle un susto a Allison.

El VAR frustra a Vinicius

Pero el susto de verdad se lo llevó Suiza: Vinicius marcó en la acción siguiente, culminando un buen contragolpe y ganando el duelo individual ante Elvedi. Lo celebró como si de una final se tratase, pero el VAR lo anuló, con cierto suspense, por fuera de juego en el inicio de la jugada.

Cosas del videoarbitraje, que rebaja el suflé del gol de cien a cero en cuestión de segundos. Y que permite que una afición, en este caso la de Suiza, celebre un gol anulado al rival como uno propio.

Casemiro al rescate

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Tite agotó toda su pólvora con Antony y Gabriel Jesús, pero fue un centrocampista, Casemiro, el encargado de propulsar a su selección. Se incorporó al ataque con decisión, y en una jugada nacida en la banda izquierda, aprovechó el toque sutil que le regaló Vinicius para enganchar uno de esos balones a media altura que son oro puro para cualquier jugador.

Golpeó con el exterior del pie derecho y el balón se coló en la red de Sommer: ahora sí, gol válido de Brasil, que celebró su pase a octavos en el 'estadio de los contenedores', el curioso 974, donde jugó un partido más práctico que estético. Sin Neymar y entre tanto delantero, fue Casemiro quien acudió al rescate.