Brasil 2014

Un regalo eterno

FARYD MONDRAGÓN. Tres días después de cumplir 43 años, Pekerman le permitió batir el récord al más longevo de un Mundial

EMOCIONADO3 Mondragón agradece al público de Cuiaba los aplausos tras jugar unos minutos en el Colombia-Japón a sus 43 años.

EMOCIONADO3 Mondragón agradece al público de Cuiaba los aplausos tras jugar unos minutos en el Colombia-Japón a sus 43 años.

JOAN DOMÈNECH
RÍO DE JANEIRO ENVIADO ESPECIAL

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Había llorado en su último partido mundialista y lloró en el primero que ha vuelto a jugar después. Dieciséis años han pasado desde que Faryd Mondragón fuese la imagen del desconsuelo tras la eliminación de Colombia ante Inglaterra en el Mundial-98 y fue el martes pasado la personificación de la felicidad por entrar en el campo y disfrutar de la victoria sobre Japón (4-1). Más allá de las muy distintas circunstancias deportivas y el signo del resultado, Mondragón lloró como un niño de 43 años y 3 días por haber entrado en la eternidad. Por convertirse en el futbolista más viejo, perdón, de mayor edad, en disputar un partido del Mundial.

Eran lágrimas de emoción y de gratitud de Faryd Camilo Mondragón Alí (nacido en Cali, Colombia, el 21 de junio de 1971) hacia su entrenador, el argentino José Pekerman, que hizo posible «un sueño». El último sueño de la larga carrera del portero -qué más da su demarcación- que se acabará cuando Colombia cierre su participación en el torneo. O quizá, en propiedad, se trata del penúltimo sueño: el definitivo sería que la selección cafetera se proclamara campeona. Superada la primera fase, en octavos se enfrenta a Uruguay el próximo sábado. En el magno Maracaná.

«Cuando conseguimos el tercer gol, el Profe [Pekerman] se vino corriendo hacia mí y me dijo: vamos, vamos que vas a entrar», explicó. Ahí empezó a quebrarse Mondragón, asumiendo la trascendencia del momento. La hinchada colombiana convocada en el Arena Pantanal de Cuiaba, advirtió la inminente entrada del veterano portero y coreó su nombre. Una ovación saludó su entrada en el césped. Eran algo más de cinco minutos que Mondragón saboreó segundo a segundo. Tuvo tiempo, incluso, de evitar un gol. De neutralizar una ocasión de Kakitani.

'El Turco' del Zaragoza

«Vivir este tipo de situaciones al final de mi carrera es algo que me emociona mucho», confesó el Turco, sobrenombre con que se alude, por analogía, a su ascendencia libanesa. Aunque también jugara luego en Turquía. En el Galatasaray, durante seis temporadas (2001-2006), uno de los ocho países por donde discurrió su carrera desde que debutara con 18 años en el Deportivo Cali, el club en el que se despedirá. También defendió al Cartagena y el Santa Fe en su país, el Cerro Porteño de Paraguay, Argentinos Juniors e Independiente de Argentina, una temporada al Zaragoza (13 partidos en 1999), el Metz de Francia, el Colonia de Alemania y el Philadelphia Union de EEUU.

No es el peregrinaje lo que ha llevado a Mondragón a la posteridad, sino el récord de erigirse en el futbolista más longevo que habrá disputado un Mundial. El regalo de aniversario que tramaba Pekerman. «Sé lo de Mondragón, y si se dan las circunstancias, se hará», había dicho el técnico en la víspera, sin comprometerse. Y se dieron las circunstancias con 3-1 en el marcador, gracias también a la eficacia del resto del equipo. La generosidad del técnico brindó a Mondragón «el mejor cumpleaños» de su vida.«Soy un privilegiado», dijo el meta, conmovido por un regalo inolvidable que le sitúa, quién sabe por cuánto tiempo, en la cima de una tabla de récords. Superando al delantero camerunés Roger Milla, que conserva, sin embargo, el honor de ser el futbolista más veterano en marcar un gol: salvó el honor de Camerún ante la URSS (1-6) el 28 de junio de 1994, con 42 años.