ESTRENO EN MIAMI

El sueño americano de la F-1

La serie ‘Drive to Survive’ de Netflix ha supuesto un ‘boom’ de audiencias en el país, que en 2023 tendrá tres carreras en Austin, Miami y Las Vegas

Fernando Alonso (derecha) participa con otros pilotos en la presentación del GP de Miami.

Fernando Alonso (derecha) participa con otros pilotos en la presentación del GP de Miami. / EP

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Laura López Albiac

La Fórmula 1 aterriza este fin de semana en Miami por todo lo alto. Temperaturas veraniegas, estampa de lujo inspirada en el glamour de Mónaco, precios por las nubes, también siguiendo la tradición de la carrera Principado, yates y mar (falso), perfilan el nuevo circuito urbano que recorre el campus del Hard Rock Stadium de los Miami Dolphins, el equipo de fútbol americano de la ciudad.

Las entradas más baratas para asistir al evento partían de 580 dólares, pero en la reventa superan ya los 2.500. Alquilar una cabaña en el Hard Rock Beach Club cuesta 65.000 dólares. Y el acceso al Paddock Club alcanza los 15.000. Un éxito que cumple los deseos del grupo estadounidense Liberty Media desde que tomó las riendas del negocio en 2016.

El ‘boom’ de Netflix

El interés de la F1 por Estados Unidos, que en 2023 tendrá tres carreras en su territorio (Austin, Miami y Las Vegas), se ha incrementado en base a dos variables: el control de la categoría reina del automovilismo por parte de una empresa de este país y el ‘boom’ de las audiencias gracias al éxito de la docuserie de Netflix ‘Drive to Survive’. 

Un piloto sube a su monoplaza en el circuito de Miami.

/ EP

Pero el ‘sueño americano’ de la Fórmula 1 viene de lejos. El circuito de Miami es el duodécimo que alberga una carrera en Estados Unidos desde la primera edición disputada en Indianápolis en 1950, solo con pilotos locales. El primer Gran Premio de Estados Unidos como tal se celebró 1959 en Sebring (Florida). La temporada siguiente se mantuvo la sede de Indianápolis, el templo’ americano de la velocidad, que suma un total de 19 carreras de F1, la última en 2005. 

Antes de eso, la F1 decidió correr también en Riverside (California). Y entre 1961 y 1975 cambió Indianápolis por Watkins Glen. En 1984 pasó esporádicamente por Dallas (Texas) y más tarde volvió al norte, a Detroit, de 1985 a 1988. En el circuito de Long Beach, al sur de Los Ángeles, se corrió desde 1976 hasta 1983 y aquel gran premio coexistió con el de Las Vegas, en 1981 y 1982.

Después de tres años en Phoenix, en 2000 la F1 regresó a Indianápolis. Sin embargo, el vergonzoso episodio de 2005, cuando solo participaron seis coches en protesta contra el proveedor de neumáticos Michelin, acabó haciendo mella y el gran premio acabó desapareciendo definitivamente del calendario en 2007.

En 2012 la Fórmula 1 regresó a Estados Unidos, en concreto al Circuito de las Américas de Austin (Texas). El evento se ha consolidado y esta temporada (23 octubre) cumple su décimo aniversario. En 2023 Las Vegas se unirá a la fiesta con otra propuesta que promete competir en espectacularidad y colorido con la carrera de Miami.

Max Verstappen inspecciona el circuito urbano de Miami en bicicleta.

/ EP

LA FÓRMULA 1 EN ESTADOS UNIDOS

• Indianápolis: 1950-1960

• Sebring: 1959

• Riverside: 1960

• Watkins Glen: 1961

• Long Beach: 1976-1983

• Caesars Palace: 1981-1982

• Detroit: 1982-1988

• Dallas: 1984

• Phoenix: 1989-1991

• Indianápolis: 2000-2007

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• Austin: 2012-

• Miami: 2022-