HAMILTON SE QUEDA EN 7 TÍTULOS

Verstappen mantiene vivo a Schumacher

  • El coraje de 'MadMax', el accidente a última hora de Lafiti y la estrategia 'a la contra' de Red Bull le dió la posibilidad al atrevido neerlandés de superar a Hamilton en la última vuelta

  • Sin el accidente, a cinco vueltas del final, del piloto canadiense de Williams, el siete veces campeón tenía la carrera ganada y se hubiese convertido en el mejor de la historia

Max Verstappen de Red Bull celebra ganar la carrera y el campeonato mundial con la bandera de los Países Bajos en el podio, mientras Lewis Hamilton, de Mercedes, observa después de terminar en segundo puesto.

Max Verstappen de Red Bull celebra ganar la carrera y el campeonato mundial con la bandera de los Países Bajos en el podio, mientras Lewis Hamilton, de Mercedes, observa después de terminar en segundo puesto. / REUTERS / Hamad I Mohammed

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Emilio Pérez de Rozas
Emilio Pérez de Rozas

Periodista

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Todo lo anterior no valía para nada. ¡Para nada! Lewis Hamilton, el británico de 36 años, poseedor de siete títulos mundiales, 15 temporadas en la F-1, 288 grandes premios disputados, 103 victorias y 103 ‘poles’, 60 vueltas rápidas, 182 podios, 4.166 puntos, 5.396 vueltas en cabeza, 27.482 kilómetros como líder, 16.435 vueltas dadas a multitud de circuitos y 82.800 kilómetros recorridos en 15 años, se enfrentaba al joven Max Verstappen, de 24 años, 8 temporadas en la F-1, 141 carreras, solo 20 victorias, solo 13 ‘poles’, solo 15 vueltas rápidas, 60 ‘cajones’, 1.556 puntos sumados, 1.239 vueltas como líder, 5.778 kilómetros en cabeza, 7.333 vueltas a los circuitos de todo el mundo y 36.891 kilómetros recorridos a los mandos de un monoplaza.

Nada de eso sirvió. Ni siquiera la gran jornada del sábado y del domingo, donde “la leyenda”, como ‘MadMax’ nominó a su compañero el mexicano ‘Checo’ Pérez, ayudó a su compañero a lograr la ‘pole’ y a reducir la distancia que le sacaba Hamilton en carrera de 13 segundos a solo tres, contó a la hora de decir el título, en el que el equipo Red Bull fue más hábil, atrevido y rápido a la hora de cambiar de estrategia (simplemente hicieron lo contrario que Mercedes, pues ya tenían la carrera perdida), para colocar a su chico, al rebelde Verstappen, en la cola de la ‘flecha de plata’ de Hamilton.

Schumacher, vivo

Michael Schumacher, mantenido con vida (dicen que artificial) por su esposa Corinna, en su preciosa mansión de la localidad suiza de Gland, a orillas del Lago de Ginebra, convertida en una clínica de rehabilitación, con un equipo de 15 médicos, que cuestan 125.000 euros a la semana, sigue siendo el rey de la F-1, pues, en la última vuelta del trazado de Yas Marina, en los últimos 5.231 metros, Verstappen, con las ruedas blandas vírgenes superó a Hamilton, con ruedas duras (casi) destrozadas.

Todo hay que decirlo. El mundo estaba dividido. Los había que querían que ‘Schumi’ siguiese siendo el ‘rey’, por cariño, por nostalgia o por reconocimiento y que Hamilton no se convirtiese en el primer piloto con ocho títulos. Los había que querían que el británico se convirtiese en el mejor de la historia. Y los había, mogollón, que querían ver premiado con su primer título (“de 10 o 15”, como le pidió a su equipo el neerlandés nada más cruzar la meta como nuevo campeón) el arrojo y el atrevimiento ‘a lo Marc Márquez’ de Max Verstappen.

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El accidente decisivo

Pero, lo siento, no nos podemos engañar. Este título era de Hamilton. ¿Cómo lo perdió?, pues, simplemente, porque un canadiense, llamado Nicholas Lafiti, de 26 años, se estrelló cuando faltaban cinco vueltas, interrumpiendo el paseo de Lewis, que ganaba fácil a Verstappen. Lafiti chocó, se paró la carrera y Verstappen atrapó y se comió a Hamilton. Así fue. No hubo más. Todos los datos del primer párrafo se esfumaron en una vuelta.