EL GP DE EMILIA ROMAGNA

Sainz ilusiona con Ferrari en Imola

"El primer gran premio en Italia con Ferrari siempre es emocionante", afirma el madrileño, que apunta al podio este fin de semana

Sainz rueda en Imola.

Sainz rueda en Imola. / Reuters /Jennifer Lorenzini

Se lee en minutos

Laura López Albiac

Mercedes comenzó este viernes el Gran Premio de la Emilia Romagna con doblete de Valtteri Bottas y Lewis Hamilton en las dos primeras sesiones libres, frente a los problemas de su directo rival, Red Bull, que encadenó un accidente matinal de Sergio Pérez y un falló mecánico en el coche de Max Verstappen por la tarde. Bottas superó por 10 milésimas a Hamilton, aunque el W12 no parece, de momento, tan poderoso como hace un año. Pierre Gasly, tercero, situó su Alpha Tauri a solo 78 milésimas del tiempo de Bottas y Ferrari brilló en casa con la cuarta posición de Carlos Sainz y la quinta de Charles Leclerc. Fernando Alonso (Alpine) fue séptimo por la mañana y 13º por la tarde.

Noticias relacionadas

El piloto madrileño, que por la mañana llegó a liderar con el neumático duro, terminó el día a dos décimas del mejor Mercedes con el Pirelli blando. Un convincente debut para Carlos, que en su segundo gran premio al volante del SF21 volvió a estar más acertado que su compañero. Bajo presión, Leclerc se quedó a ocho décimas tras sufrir una salida de pista al final del día. El monegasco perdió el control trasero del Ferrari en la frenada del T18 y se fue contra el muro, por fortuna sin consecuencias para él. Con todo, el paso adelante de los de Maranello es una realidad.

El sueño italiano Sainz , que se ha revelado como un auténtico revulsivo para la Scuderia tras el agónico 2020 de Vettel, apunta alto en Imola. Si en Baréin ya asombró con su facilidad para adaptarse al coche, va a por todas en este fin de semana: "El primer gran premio en Italia con Ferrari siempre es emocionante. Desafortunadamente, la situación con la pandemia no nos permite tener a los aficionados aquí el fin de semana... Los echaré de menos", dijo Carlos a su llegada a Imola. Un gesto sincero, aunque calculado, como todos los que en las últimas semanas le han permitido ganarse a los exigentes 'tifosi' dentro y fuera de la pista. El sueño italiano de Sainz no ha hecho más que empezar.