11 jul 2020

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EL PRIMER DEPORTE 'LOW COST'

La F-1 recorta gastos para hacer su deporte sostenible

Los dueños del campeonato distribuirán mejor el dinero y los equipos medianos tendrán opciones de subirse al podio o, incluso, ganar

Mercedes, Ferrari o Red Bull, que gastaban cientos de millones de euros, deberán adaptar sus presupuestos a los 135 millones decididos

Miguel Martínez

Carlos Sainz, entonces en Renault, junto a Lewis Hamilton. 

Carlos Sainz, entonces en Renault, junto a Lewis Hamilton.  / AP / ERIC GAY

Ninguna otra disciplina deportiva ha sabido vender mejor la imagen de vanguardia, de opulencia, de lujo. El Gran Circo de los superyates en Mónaco, de la carísima noche de Singapur, del exotismo de Abu Dabi, el negocio de las mil y una noches, se reconvierte, pone coto a la espiral de inversiones en tecnología, iguala las fuerzas, mira por los más modestos y se vuelve mucho más eficiente. Lo llaman “New Deal”, como aquel gran acuerdo que levantó la economía de los Estados Unidos tras tras la “Gran Depresión”, y, básicamente, es un nuevo reglamento con una drástica reducción de gastos y un Pacto de la Concordia con un reparto más equilibrado de los ingresos entre las escuderías. Es el modelo ¿low cost” con el que la F-1 responde a la gran crisis mundial.

Han tenido que transcurrir casi dos años de estudios y negociaciones, para que Ross Brawn, el director técnico de la FOM (Formula One Manamagement), los dueños del negocio, haya cerrado un reglamento técnico y económico con el visto bueno de la FIA y de los diez equipos de la parrilla. Liberty Media, la empresa que ha comprado la FOM, también ha diseñado un nuevo Pacto de la Concordia, el acuerdo en el que se sustenta el reparto de unos 1.500 millones de euros por temporada entre las escuderías. “Todo se está equilibrando. Reducimos la cantidad de dinero que se pueden gastar en Fórmula 1 y mejoramos la distribución de los premios de una manera más uniforme entre los equipos. De esta forma, un equipo de mitad de parrilla debería ser capaz de anotar podios e incluso tal vez una victoria. Tendremos un futuro muy sostenible”, explica Brawn. “Querían acciones y no palabras, pues ahí tienen el trabajo, un gran acuerdo para hacer este deporte sostenible”, añade Chase Carey, el presidente de Liberty Media.

"Vamos a equilibrar las cosas, gastar menos y que los equipos medianos tengan posibilidad de ganar carreras"

Ross Brawn

Director técnico de la F-1

Red Bull, Mercedes y, sobre todo, Ferrari, los tres equipos dominadores, fueron siempre los más reacios a establecer un tope presupuestario. Las flechas plateadas y los rojos pasan ampliamente de los 400 millones de presupuesto anual y de los 1.100 empleados dedicados al equipo de F-1. El nuevo reglamento que entrará en vigor en 2021 limita el presupuesto a 135 millones de euros que bajará a menos de 125 en 2023. El tijeretazo es brutal, el montante es muy parecido al de los equipos más modestos, por mucho que de ese tope estén excluidos los gastos de márketing, las fichas de los pilotos, y los tres salarios más altos del equipo, que suelen recaer en los diseñadores.

"Querían acciones y no palabras, pues ahí tienen el trabajo, un gran acuerdo para hacer este deporte sostenible"

Chase Carey

Jefe de la F-1

No solo habrá reducción de costes, también se igualarán las fuerzas. Algunas de las piezas pasarán a ser de especificaciones públicas, para que los equipos pequeños puedan copiar inmediatamente las soluciones de los grandes y se establece un uso con hándicap para el túnel del viento: más horas para los peor clasificados con el objeto de que se pongan al día.

Con estos acuerdos, los equipos deberán reducir su personal a poco más de 600 personas, pero el techo de gastos y el equilibrio en el reparto de ingresos, garantizan los números de todos las escuderías, incluso las que tenían más problemas para sobrevivir, prácticamente todas, menos Red Bull, Mercedes y Ferrari. Es el caso de Renault. La firma gala despedirá a 15.000 personas como parte de un plan para ahorrar 2.000 millones de euros en los próximos años, pero las nuevas normas hacen que vean al equipo de F-1 como una operación eficiente y sostenible de marketing. Williams, por ejemplo, ve en el nuevo acuerdo, la posibilidad de que nuevos inversores se interesen en adquirir las acciones del equipo. La F-1 ha ido más rápido que ningún otra disciplina hacia la nueva realidad mundial que dejará la crisis.