26 may 2020

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PERFIL DEL NUEVO FICHAJE DE FERRARI

Carlos Sainz, un piloto forjado a golpes

La vida deportiva del piloto madrileño poco o nada tiene que ver con la imagen de chico bueno de familia acomodada

Miguel Martínez

Carlos Sainz, piloto de McLaren, se entrena practicando boxeo.

Carlos Sainz, piloto de McLaren, se entrena practicando boxeo.

Puede que alguien piense que lo ha tenido más fácil que nadie siendo hijo de quién es, del bicampeón del mundo de rallies —y recientemente elegido mejor piloto de la historia del mundial— y triple campeón del Dakar. Error. Los pilotos de media España se morían por medirse a Sainz júnior en los campeonatos de kárting para ganarle o echarle de la pista. Así creció en el automovilismo el hijo de Carlos Sainz, a golpes entre muchachos que se creían con el derecho a jugarle sucio.

Un puñado de excelentes resultados internacionales en kárting llamaron la atención de Red Bull, que le incluyó en su programa de formación de pilotos. Y por poco que alguien sepa cómo se maneja el doctor Helmut Marko sabe que tener un padre campeón del mundo es más un hándicap que otra cosa al elegir a un muchacho para la estructura Red Bull, la escuela que tritura pilotos, muchachos… Un régimen que parece de otra época.

Sainz, en una comparecencia de prensa. / AFP

Y llegó a la F-1 tras brillar en GP3 y ganar las World Series.  Debutó en el 2014 en Toro Rosso junto a Max Verstappen, el chico tres años más joven que había obnubilado a Marko, toda la estructura Red Bull y a toda la prensa. "Max es el nuevo Senna", repetían una y otra vez.

Jugar en equipo

Sainz aguantó el tipo frente a Max durante el primer año de convivencia. Al segundo se llevaron al holandés a Red Bull para formar pareja con Daniel Ricciardo, que abandonó despavorido los coches azules harto del trato de favor a Max. Red Bull nunca ha encontrado un compañero que plante cara a Max. Ricciardo huyó a Renault —y ayer firmó por McLaren—, y el holandés ha chamuscado en dos años a Pierre Gasly y Alexander Albon.

Es con el paso del tiempo cuando más se ha valorado la lucha entre Sainz y Verstappen en Toro Rosso, la batalla con Nico Hulkenberg en Renault, el pletórico año que completó en McLaren. "Sabe cómo jugar en equipo", dijo el jefe de Woking, Zak Brawn, en su nota de despedida. Sainz siempre mantuvo a McLaren al día de sus negociaciones con Ferrari, se va con todo el respeto que se ganó en la pista y en cientos de horas de reuniones con los ingenieros para mejorar el coche. Se va de McLaren después de haber colaborado como un gran veterano en la reconstrucción del equipo inglés.

Sainz se iba de incógnito a un gimnasio de Vallecas para forjar un carácter más aggresivo

Rápido, consistente, profesional, intuitivo con la puesta a punto… A Carlos solo le faltaba un poco de mal humor, más egoísmo, peor café. Quizá necesitaba ser peor persona para ser mejor piloto. Puede que lo más llamativo del pasado año fuera el haber sido elegido entre los mejores tres pilotos del año por sus compañeros pilotos y por los jefes de equipo; puede que se recuerde más el podio de Brasil arrancando último, pero para quienes conocen bien a Sainz, a los Sainz, lo más importante fue verle sacar el colmillo en las luchas cuerpo a cuerpo con Ricciardo, con Hamilton, con Verstappen

Quizá tenga que ver la laxitud con la que los comisarios comenzaron a tratar ese tipo peleas desde el arranque del 2019,  o quizá ese Sainz que iba de incógnito a un gimnasio de Vallecas para pelearse en el ring con los matones del barrio y forjar así un carácter más agresivo que pusiera fin a sus modales de genyleman cuando se baja la visera del casco. Ahora es un piloto completo, de los mejor de la parrilla, su pasaporte de entrada a Ferrari.

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