01 abr 2020

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LA PRETEMPORADA DE F-1 EN MONTMELÓ

Nadie en la F-1 quiere pagar el pato del pánico al coronavirus

A los dueños del negocio les conviene insistir en el mensaje de celebrar los primeros grandes premios, aunque la logística lo hace inviable en este momento

Miguel Martínez

El alemán Sebastian Vettel se introduce, hoy, en su Ferrari en el Circuit.

El alemán Sebastian Vettel se introduce, hoy, en su Ferrari en el Circuit. / DPPI / FLORENT GOODEN

Al final, como casi todo, es una cuestión de dinero. Lo de menos es si las medidas que los gobiernos están tomando son eficientes y proporcionadas o fruto de una histeria colectiva. Lo importante para los organizadores de la F-1 es minimizar los perjuicios económicos que se pudieran derivar de la suspensión de grandes premios y eso pasa porque sean otros quienes decidan si se pueden celebrar o no. Así que el mensaje que Chase Carey —la cabeza visible de los propietarios del negocio—envió a la bolsa de Wall Street en una videconferencia, y el que repite en el 'paddock' de Montmeló, es que “estamos comprometidos de forma activa con las carreras que vienen ahora”.

Todo empieza en Australia  

Pero la realidad es que no hay nada claro. Australia, la primera carrera, el próximo día 15, esta en el aire. La “caravana” del Mundial de Superbikes llegó está semana a Philip Island sin mayores problemas de entrada, más allá de pruebas más exhaustivas a los ciudadanos italianos. Y aunque el ministro de Deportes de VictoriaMartin Pakula, aseguró a comienzos de esta semana que el GP de Australia de F-1 “se celebrará como estaba previsto. Melbourne es la única ciudad del mundo que celebra una carrera de F-1 y un Grand Slam y tenemos ganas de que el GP celebre sus 25 años en Albert Park el 15 de marzo", lo cierto es que este viernes está prevista una reunión  del Gobierno Central de Australia con las autoridades sanitarias para determinar las medidas a tomar ante lo que parece una declaración mundial de pandemia. Los equipos de F-1 tienen previsto embarcar todo el material el próximo miércoles desde dos aeropuertos: Heathrow y Malpensa, hacia Australia. Esa será fecha tope para saber qué ocurrirá con la primera carrera del año.

El segundo problema llega después, con el GP de Baréin y el de Vietnam. A día de hoy, el gobierno bareiní ha suspendido la entrada a cualquier ciudadano italiano y a todos los vuelos que procedan, entre otras ciudades, la de Dubai, que es la base de Fly Emirates, la compañía de referencia de la F-1 para volar a Próximo Oriente y a toda Asia-Pacífico. De hecho, están bloqueados en el aeropuerto los mecánicos italianos que llegaban al Circuito de Shakir para hacer la pretemporada de F-2 y F-3.  En esta situación, sería imposible celebrar el GP de Fórmula 1 sin Ferrari, ni Alpha Tauri, ni los motores Ferrari de Alfa Romeo y Haas, sin los neumáticos Pirelli, los frenos Brembo….

El jefe de la F-1 da garantías

"En algunos casos se trata de logística. Baréin acaba de anunciar más restricciones para gente que viene de varias ciudades. Lo que podemos planear es asegurarnos de que tenemos flexibilidad y opciones para resolver los problemas logísticos para ir a las carreras y abandonar los países. Vamos a ir a Melbourne, a Baréin y Hanói, aunque obviamente tenemos que ver cómo evoluciona la situación en los próximos días", explica Chase Carey, cabeza visible del negocio de la F-1. Baréin es la segunda carrera, tras Australia, y la tercera sería Vietnam. "Hablé con nuestros socios de Vietnam ayer y planeo pasar por Hanói el 16 de marzo antes de volver a Londres desde Australia. Todo está preparado", insiste  Carey.

Ahí el problema no es el país, sino que las propias fábricas y empresas no quieran viajar.  Dos cadenas de televisión, RTL y FOX ya han anunciado que no enviarán ninguna persona a Hanoi porque existe cierta sensación en el 'paddock' de Montmeló —Sebastian Vettel marcó el mejor tiempo del día con el Ferrari— de que en cualquier momento llegará un infectado entre los cientos y cientos de personas que se mueven con la F-1. Ya nadie se da la mano, se evitan los abrazos, y se dialoga de lejos mientras se acude constantemente a los expendedores de gel desinfectante para la limpieza de manos.

El gran negocio 

Mientras el personal de la F-1 y los medios de comunicación albergan muchas dudas de que nos se suspendan las tres primeras carreras, la F-1 como organización, planea los grandes premios casi con normalidad, y se se anula, que sean los gobiernos y los promotores de los grandes premios los que den el primer paso como sucedió con el de China. Eso garantiza a los dueños de la F-1 seguir cobrando el canon por la organización de esa carrera y minimizar el impacto económico sobre los ingresos, que, en 2019, fueron positivos por primera vez en la era post Bernie Ecclestone… y todo a base de añadir más carreras al calendario. Carey y Ross Brawn, director técnico de la F-1, se reúnen con los jefes de los equipos en una reunión prevista para este viernes en el Circuit, sabiendo ya cuál será la decisión del Gobierno de Australia.