Ir a contenido

FÓRMULA 1

México cocina otro duelo entre Verstappen y Leclerc

Los dos jóvenes copan la primera linea ante un gran premio en el que Hamilton puede ser hexacampeón

Miguel Martínez

Verstappen durante la calificación en el Gran Premio de México.

Verstappen durante la calificación en el Gran Premio de México. / GETTY / DAN ISTITENE

A  2.250 metros de altitud, el aire es mucho menos denso y la capacidad de generar carga aerodinámica disminuye. Y en esas condiciones, el maravilloso lápiz de Adrian Newey es capaz de dibujar líneas en el Red Bull que ningún otro monoplaza puede imitar. Aquí en México ganó Red Bull los dos últimos años con el perezoso motor Renault.

Lo hizo en manos de Max Verstappen, que perdió la pole el año pasado —que le hubiera otorgado un récord histórico de juventud— por milésimas. México devolvió la holandés lo que le debía y el abarrotado y espectacular Foro Sol rugió al ver que el otro niño terrible de la F-1, Charles Leclerc, compartirá primera fila con su gran rival generacional.

Y los Mercedes de espectadores

Los Mercedes asistieron como espectadores al duelo entre Red Bull y Ferrari. Por la cabeza de Lewis Hamilton solo pasa si celebrará su sexto título ese fin de semana en México o lo hará una semana después en el GP de Estados Unidos, un matiz sin importancia en la carrera del chico de Stevenage al que le restan muy pocas marcas por arrebatar a Michael Schumacher, propietario del mejor palmarés de la historia.

Mercedes trabaja en la renovación del que ya se puede considerar hexacampeón, y más al ver como Valteri Bottas destrozaba su Mercedes en la última curva del último intento. Los mecánicos deberán reconstruir el coche y el finlandés su confianza. Hamilton será campeón si aventaja a su compañero en más de 14 puntos, y lo más importante para él: todos indica que Mercedes colocará en su manos un flecha de plata los tres próximos años, o lo que es lo mismo, tres oportunidades más para igualar o superar los siete títulos del Kaiser.

En esa objetivo tendrá enfrente a los dos chicos maravillas de la F-1, Charles Leclerc y Max Verstappen. El monegasco parece su rival más fuerte del próximo año al volante de un Ferrari cada vez más consistente. Tras seis poles esta temporada, el monegasco no pudo completar el trabajo en el segundo intento. "El primer intento era bastante bueno, cambié algo en el ala delantera para el segundo intentó, pero perdíamos la parte trasera", explicó Leclerc, que anuncia batalla para la carrera: "La salida va a ser importante y, además, tenemos una velocidad punta muy buena que deberíamos aprovechar, después".

Su gran batalla, además de la alimentación —más de 150 personas del paddock se han visto afectadas por un virus, aunque solo un piloto, Pierre Gasly— será frente a Max Verstsppen, capaz de lograr la pole que se le resistió en los dos años anteriores, esta vez con el motor Honda que antaño tanto sufría a esta altitud en el McLaren.

Sainz, meritorio séptimo puesto

“En las últimas carreras vimos que los Ferrari eran más rápidos en recta, pero el equipo ha traído nuevas piezas para el coche y han funcionado. Este año empiezo primero en lugar de segundo, y aunque pasa algo en la salida tengo coche para luchar por el triunfo”, anuncia Verstappen, que seguía pendiente de los comisarios por no haber levantado con bandera amarilla en la última vuelta tras el accidente de Bottas. Carlos Sainz finalizó en una meritoria séptima plaza, por delante de su compañero de equipo.